¿Os acordáis del
artículo de desentrelazado? Lo escribimos hace casi un año, lo mandamos a una revista y hace poco nos contestaron
que lo rechazan.
¿Cómo?, ¿7 meses de revisión para decirme que lo rechazan?, serán....
Lo que sentí, a falta de palabras para expresarlo guardando la compostura, es más o menos esto:

Es como cuando se suspende un examen. Tanto trabajar para... ¿para qué?, ¿para nada?
Pero
no hay que dramatizar. Después de un par de días de cabreo y desolación, fue momento de analizar la situación fríamente.
El artículo era y es una cacafuti, cuando lo mandamos ya sabíamos todo los que nos han dicho los revisores. Y aun así lo mandamos,
para probar.
Pues la prueba ha sido todo un éxito. Nos ha confirmado lo que todos sospechábamos, que el artículo no tiene el nivel para una revista de ese calibre.
Bueno, esto último no es del todo cierto, porque yo he visto cada cosa publicada que es para clamar al cielo. Yo más bien deduciría de esto que, la revista en cuestión, tiene mejores cosas que publicar.
Sea como sea, nos quedamos sin publicación.
Y ahora comienza una etapa en la vida del artículo que no mencioné cuando describí el
proceso de elaboración de un artículo.
Se trata de la
fase de reciclaje. Esto consiste, ni más ni menos, que en reciclar el contenido del artículo y mandarlo a otro sitio, normalmente apuntando más bajo. (Probablemente existan los intrépidos que, habiendo sido rechazados en una revista, lo manden a una revista aun mejor. Yo quiero llegar a este nivel de osadía, algún día, en mi vida de investigador).
Así que ahora voy a buscar un congreso para enviarlo, si puede ser sin cambiar nada.
Si esto también falla, buscaré un congreso de segunda clase, y si esto también falla, siempre puedo publicarlo en mi blog, que a fin de cuentas también es publicarlo, aunque no tiene el mismo reconocimiento.
Ahora que lo pienso, quizás tenga
ventajas que lo rechazaran:
Si lo hubiesen aceptado, obviamente hubiese sido con muchos cambios, lo que supone mucho trabajo (recordemos que lo escribimos en mayo del 2006) y no me apetece nada.
Si lo hubiesen aceptado y lo hubiésemos arreglado, podrían pasar otros 7-8 meses hasta que lo decidieran publicar, mientras que si lo mando a un congreso, en 5-6 meses se puede presentar, y sin trabajo adicional.
Un congreso, supone un viaje y la bonita experiencia de contar de qué va el artículo a unos cuantos frikis.
A parte de esto, que nos bajen un poquito de las nubes siempre viene bien.
Ya iré contando como queda la cosa.
Saludos.