19 enero 2007

La cadena de la bici

Hace tiempo me compré una bici para ir y venir. Con ella reduzco considerablemente el tiempo que tardo en ir de mi casa a la universidad y me permite comer todos los días en mi casa.
Como vivimos en España y no en Noruega, la bici necesita estar "encadenada" a algo cuando la dejas en la calle. Empecé utilizando la misma cadena que usaba para la bici del GITG. La verdad es que me apropié de ella sin pudor.
Esta cadena, que no era tal, consistía en unos cables metálicos recubiertos por un plástico lila y el método de apertura era un cerrojo con una llave normal. Supongo que habréis visto este tipo de cadenas de bici, son bastante comunes.

Un día, al salir de clase de valencià, salí de la escuela, me acerqué a mi bici y cuando fui a abrir la cadena, ¡maldición!: la llave no abría el cerrojo. Un buen rato estuve dale que te pego a la llave, pero se resistió. Me tuve que volver a pating a trabajar. Estuve casi una semana sin bici, de vez en cuando iba a intentar abrirla con la llave, cosa que nunca logré. Después de preguntar a muchos qué podía hacer (con la invariable e inútil repuesta de "eso?, necesitas una cizalla"), al final el Fábregas, un amigo del Antoñico, me reveló la verdad sobre esas cadenas:

-Eso con unos alicates lo partes.
-mmm...
-Que sí, que esas cadenas no son na!

Pues tenía razón el Fabre, el domingo por la tarde me adentré en el poli con unos alicates en el bolsillo, toda una experiencia. Llegué a mi bici, y tras cinco minutos desatando mi rabia y frustración, me cargué la cadena. Oeeeeee!

Pero esto no acaba aquí. Como no tenía cadena, tuve que requisar la otra que había en el GITG, que era del mismo tipo, esta vez blanca.
La historia se repitió, esta vez la bici no estaba encadenada a ningún sitio, afortunadamente. En mi casa resolví el problema siguiendo el mismo método.

Eran últimos de Diciembre, me fui a casa por Navidad y antes de volver tenía que conseguir una cadena nueva, esta vez una cadena de verdad. Bajé a la ferretería de la calle mayor, la del Edu, y pregunté por una cadena para la bici.

-Hola, buscaba una cadena para la bici.
-Sí, un momento... ....aquí tienes, 8 euros.
-(cada de lol) ...eee, es que el candado ya lo tengo, quiero sólo la cadena.
-Aaaa, ve abajo y pide la cadena que quieras.
...
-Hola, buscaba una cadena para la bici.
-Muy bien, aquí están, ¿cuál quieres?
-(pito pito...) Está.
-¿Cuántos metros quieres?
-¿Uno?
-Bien... clinch, clanch ...toma, es 1 euro.


Os he subido una foto para que veáis que es cierta la historia y no me la estoy inventando. La foto no es, como muchos estáis pensando, una foto en bueno. El fondo, que podríamos denominar fuzzy background, no es más que mi aterciopelada cama.


Espero que esta historia sirva de doble aviso a los bicicleteros.
1 - Evita las cadenitas de hilos metálicos.
2- Cómprate una cadena de verdad, y hazlo por partes (candado y cadena). Te ahorrarás una pasta.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hum, cómo cortó el hombre de la tienda la cadena?????????

scrufy dijo...

Sniff, sniff....

Aún recuerdo el día que bajé a recoger mi bici, y en su lugar sólo encontré la cadena en el suelo cortada sin más.
Sí, era una de cables metálicos recubiertos de plástico...

NUMA dijo...

Moraleja: Las cadenas solo sirven para desanimar a los que no tiene alicates.