1 de Agosto: después de un mes, por fin nos han puesto internet en el piso. Ya hablaré otro día de la rápida atención al cliente de Telefónica. Sí, nos hemos conectado con Telefónica a pesar de nuestros principios por una sola razón: nos salía más barato con la oferta para empleados de DS2. Voy a celebrar la nueva conexión poniendo un post que llevo pendiente desde hace tiempo:
Mi primer congreso. Bueno, realmente era un workshop, pero vamos, que lo mismo viene a ser...
La historia del congreso y del artículo estoy harto de contarla: sobre el congreso
aquí, y sobre el artículo
aquí. En este post me voy a centrar en el viaje que hicimos a Génova y mi experiencia congresista.
Como diría
el Tonaka:
Génova mola.
Para ser mi primera experiencia en suelo italiano, no estuvo mal.
Resumen del viaje: Fuimos (Pilar y yo) en avión hasta Milán, allí pillamos un coche de alquiler con el que fuimos a Génova para estar desde el sábado hasta el martes. El martes nos fuimos temprano a Milán y tras pasar el día nos volvimos a Valencia. Punto extra para Pilar que vino el viernes a Valencia desde Zaragoza y se volvió el miércoles.
Lo primero que hicimos al llegar a Génova fue ir hasta el hotel donde se celebró el congreso, que no estaba precisamente cerca. Quiero desvelaros un secreto ávidamente guardado del mundo investigador:
los congresos veraniegos son una excusa para ir de viaje a la playa por la geta jeta . De ahí que muchos congresos por estas fechas caigan en Mallorca, Hawai, islas griegas o, como en mi caso, en pueblecitos genoveses.
Peaso hotel el del congreso.Una de nuestras dudas pre-viaje era si reservar una habitación en este pedazo de hotelaco o buscar uno en el centro de Génova. Al final nos decantamos por esto último y tengo que decir que acertamos. El hotel del congreso era muy lujoso y tenía muy buenas vistas pero a cambio estaba en medio de un monte sin nada a 6 km a la redonda.
Congreso de aplicaciones de lógica difusa. <=> Mi experiencia más friki desde que aprendí frases en élfico y me disfracé de Kakashi.
Este congreso es de lo más friki que he hecho en mi vida. Menuda colección de especímenes había allí, lástima que no llevara la cámara de fotos. Expuse dos trabajos, quizás a un ritmo algo más rápido de lo aconsejable debido a que no los llevaba muy preparados y tuve que improvisar un par de veces, pero sin riesgo no hay emoción.
La nota de color la puso un matemático italiano cuando me dijo que no entendía el concepto de métrica difusa, y tampoco por qué la usábamos.
¡Pues porque queremos! Tras debatir los pros y contras de estas métricas y estudiar a fondo la presentación, el tipo descubrió un error en una de las fórmulas (gracias Samu) y entonces se puso como un toro embravecido y me dijo que no tenía rigor, que la presentación no estaba clara y blablabla. Yo lo toreé valerosamente y salí del paso con un par de chistes fáciles del agrado de la audiencia, ya que la sacó del sopor de 3 días de lógica difusa.
Gran error. Debido a esto gané un +2 en carisma y al final de la exposición recibí una avalancha de frikis. Uno detrás de otro me preguntaban y comentaban todo tipo de chorradas. Desde uno que estaba convencido de que mi artículo tenía un gran valor comercial (pobre iluso) hasta uno que quería irse de intercambio a Valencia y me preguntó
cuántos cursos de informática hay en la UPV. ¿Comor?
Bueno, dejando de lado (por fin!!!) las métricas difusas y el mundo académico, centrémonos en lo bueno del viaje.
Génova es un laberinto a distintas alturas, no muy recomendable si vas en coche. Lo mismo estás metido en callejuelas sin señalizar que apareces en una calle de kilómetro y medio sin cruces que te lleva serpenteando alegremente a la otra punta de la ciudad. Cuando pienso en Génova me viene a la mente
esta imagen.
La zona del centro no es muy grande y después de varios paseos acabas conociendo las calles claves. En Génova se respira el ambiente de ciudad antigua con historia de importantes marineros. (No sé que quiero decir con esto, pero parece que queda bien.) En los nombres de las calles y sitios en general hay muchas referencias a Cristobal Colón, ya que los genoveses tienen muy claro de donde era.
Reportaje gráfico
Reco, la cuna del
focaccia col formaggio.

Estudiando Génova desde las alturas mientras degusto un croasán de chocolate.
Via Garibaldi, donde se manejaba el cotarro hace siglos.

Última noche en Génova. Palacio Ducal.
El último día decidimos pasarlo entero en Milán, ver el castillo y sus museos y hacernos fotos en la catedral a la que no pudimos entrar por ir con falda, como el amigo del Guevara. La verdad es que para estar sólo un día en Milán, vimos bastantes cosas, así que nos fuimos contentos pasa casita.

Castillo Sforzesco, tiene tantos museos dentro como la isla de los museos de Berlín.

Catedral de Milán. Símbolo de la ciudad.

La galería comercial de Milán, que ni sé como se llama ni, la verdad, me interesa mucho.
Y para terminar, un consejo viajero:Todo aquel que viaje a Génova, que no se vaya sin probar el
Focaccio o lo lamentará.