30 octubre 2008

Aislándome del mundo (desedosiano)

Ayer fui a la farmacia a comprarme unos tapones para los oídos. Concretamente estos.

Yo nunca había usado tapones. Ni para dormir ni para estudiar ni para na de na.
El caso es que en désedos suele haber bastante ruido, por un lado el zumbido del aire acondicionado y de los mil ordenadores que hay, sobre todo en mi zona que es donde están los bancos de prueba, por otro lado el ruido de la gente hablando. De hecho, en la entrevista que me hicieron cuando me contrataron, una de las preguntas que más interesante encontré fue "tú en la universidad, ¿dónde estudiabas, en la biblioteca o en tu cuarto?".

Los últimos días no he tenido que trabajar mucho, salvo echarle una mano a Fernando en su eterna lucha con los egipcios, y me he dedicado a leer/estudiar un poco de todo. Es entonces cuando he descubierto (o redescubierto) que en désedos es imposible ponerte a estudiar en tu sitio sin que te interrumpan o molesten cada dos por tres.

Vi la cosa tan chunga, que me propuse comprar unos tampones. Mano de santo.



Sí, es cierto que molestan un poco y dan asquillo, pero merecen la pena si consiguen recudir unos cuantos dBs el ruido del gallinero que tengo detrás. Y lo consiguen. El mecanismo es bien sencillo: haces un churro con el tapón y te lo metes en el oído, poco a poco el tapón va recuperando su forma y tu te vas aislando paulatinamente del mundo. Es como cuando te sumerges en la bañera, dejas de oír y te sientes tan agustico...

Y si alguien se lo está preguntando, son muy fáciles de quitar. Siempre sobresale un poco de tapón para poder retirarlos.

Ahora cuando me quito los tapones me doy cuenta de la escandalera que hay a mi alrededor y me pregunto cómo puede trabajar el personal. Son tan buenos que estoy pensando llevarme un par a casa para leer. Recordemos que vivo al lado de: avenida tocha + hospital = ambulancias cada poco. El ruido ambiente también es muy molesto.

Lo único malo es que aislan tanto,que dan sueñitis aguda, y si los usas para leer un libro titulado "Programming Embedded Systems" sin haberte tomado un buen café, dudo que llegues más allá de la segunda hoja. Comprobado.

Bueno amigos, ya sabéis que si no os cojo el móvil cuando esté en el trabajo será porque estoy, o bien en una reunión, o bien dormido sobre un libro de programación.

17 octubre 2008

A salto de proyecto

Hola amigos lectores, ¿aun queda alguien por ahí?

Parecía increíble, pero estoy bajando aun más la frecuencia de posteo. ¿Quién sabe si algún día éste volverá a ser un blog de actualización cuasi diaria? Yo desde luego no.


Últimamente, en désedos, hay mucho movimiento de personal en los grupos. Nuevos proyectos nacen mientras que otros se acaban (y/o se acaban muriendo) y esto requiere una movilización de las tropas al frente que esté más necesitado en cada momento. Hay mucho lío, al final acabará el secretario diseñando microcircuitos y el ingeniero de sistemas regando las plantas.

Es tal el desconcierto que hace unas semanas me pusieron en un nuevo grupo para diseñar un más bonito y mejor framework (framework mola mucho más que marco) de validación y esta mista semana me han informado de que en cuanto termine la etapa actual de desarrollo, aun estamos con los requisitos, me pasaré a otro grupo para dejar que otros soldados implementen el nuevo sistema que mi pseudo cerebro ha ____ (elige tú mismo: diseñado, copiado, vomitado)
Por un lado me alegro porque voy a aprender muchas cosas, cosas buenas y espero que pocas malas. Pero por otro me quedo un poco con el mal sabor de boca de no poder llevar a cabo yo mismo el proyecto anterior y sólo haber participado en la definición. Pero bueno, así es la vida, otros son los elegidos para implementar el (al que yo llamo mi) proyecto y llevarse la (mi) gloria o fracaso según se tercie.

Cambio de grupo significa también cambio de compañeros, y si hay algo que me duele, es dejar a los intrépidos ingenieros de validación. Menos mal que voy a parar a otro grupo de ingenieros y no al de encargados de limpiar letrinas. Ya decía mi abuela que estudiar era muy importante.
Ojo, no me mal interpretéis, limpiar letrinas es un trabajo muy digno, pero yo siempre he sido más de... de... vamos, de no limpiar letrinas.

En fin, yo iba a hablar de que me he desapuntado del Círculo de Lectores y no sé cómo he acabado contando todo este rollo. Creo que estaba pensando poner algo de los libros que he leído o no sé qué y mira...

Bueno, eso de los libros mejor para otro post que ando escaso de ideas posteriles últimamente.

Un saludo y sed felizotes.

Y hablando de proyectos, aquí os dejo una imagen de una idea vieja pero una de esas que permanecerán vigentes para siempre.


02 octubre 2008

Cosas por hacer

Hola amigos y enemigos.

Ayer tuve una revelación. Cutre, pero revelación al fin y al cabo.

Últimamente me ha pasado que día a día andaba más agobiado con la sensación de que no tengo tiempo libre para hacer muchas cosas que quiero y se me van acumulando.
A todos nos ha pasado que nos falta tiempo para hacer todo lo que queremos. Es normal, si yo tuviese todo el día libre (que espero tenerlo en cuanto me toquen los euromillones) haría un montón de cosas que quiero hacer, pero poco a poco esas cosas consumirían mi tiempo y aparecerían cosas nuevas para las que no tendría tiempo.

Sin embargo, de todas las cosas que quiero hacer (viajar, leerme ese libro, ver esta peli, repasar aquel idioma que empecé a estudiar, aprender un poco de esto, etc.) hay algunas que las considero poco probables, más como un deseo, como aprender más francés, mientras que otras las quiero hacer ya, como leerme este libro o pasarme este juego y cosas así.

Pues las últimas semanas casi todas las cosas las quería hacer ya, y conforme pasaban los días me preocupaba el hecho de que no sólo no hacía esas cosas, sino que quería hacer más y más cosas. Empezaba a tener la sensación de que necesitaría varias vidas paralelas para hacerlo todo, incluso teniendo la cámara de la mente y el tiempo de Dragon Ball.


Mientras le daba vueltas al problema de cómo conseguir más tiempo para hacer todo lo que quería, una respuesta me llegó sola: "dejando de hacer cosas tendré más tiempo para hacer otras". Esto, aunque parezca una chorrada es la cruda realidad. Entonces pensé qué cosas podría dejar de hacer, porque hay cosas que quiero hacer y otras que tengo que hacer para llevar una vida normal.
"Está claro", pensé, "para tener tiempo de hacer las cosas que quiero hacer, tengo que dejar de hacer las cosas que quiero hacer, porque las que tengo que hacer, las tengo que hacer". Otra deducción que parece una tontuna pero es una realidad crudísima: para no agobiarme por no tener tiempo simplemente tengo que dejar de querer hacer cosas, así tendré mucho tiempo libre sin agobios.

- Peroooo, si no haces nada, ¿no estás fallando al objetivo de hacer cosas?
- Sí, cierto, pero el problema principal no era que no tuviese tiempo para hacer cosas. El problema era que eso me agobiaba y no me dejaba hacer algo de forma constante y disfrutar cuando hacía algo.

- Peroooo, si no quieres hacer nada y empiezas a hacer algo ¿no volverás a agobiarte antes o después?
- Sí, creo que sí, pero por lo menos ya sé una forma de volver al estado sin agobio.


Y para terminar, lo más difícil.

- ¿Cómo haces para dejar de querer hacer cosas?
- mmm..., no sé, con auto control supongo. Pensando que lo que quiero hacer ahora, con suerte lo haga dentro de unos meses si es que aun me apetece.




Así que ya sabéis amiguitos, he dejado de lado todos mis impulsos de gastar el tiempo libre, los he dejado aparcados (hasta que me toquen los euromillones) y los iré haciendo con cuenta-gotas.