Hoy mi objetivo es daros un poco de envidia. Para el que aún no se haya enterado: el sábado me voy diez días a Japón en viaje de negocios.
Bueno, la verdad es que no voy a hacer negocios, pero siempre había querido decirlo y puede ser mi única oportunidad. En realidad voy a una boda. Que sí, que sí, que voy a una boda. Ya sé que lo de los negocios era más factible, pero a veces la realidad supera a la ficción. Y si no que se lo pregunten al muchacho que salió de Almansa hace unos 9 años para estudiar teleco y dentro de unos días se casa en Tokyo.
Hace ya unos meses que nos avisó para darnos la buena noticia y para preguntar quién podía asistir a la boda. Desde entonces hemos estado organizando el viaje. Iremos unos días a Kyoto para ver templos y cosas de esas tradicionales japonesas. Los últimos días estaremos en Tokyo conociendo el Japón del futuro, quedando con el Juanma que está allí con una beca Vulcanus, y por supuesto asistir a la boda por el rito sintoísta, que no es algo que uno haga todos los días (bueno, supongo que el monje-cura sí que lo hace todos los días).
Y eso es a grandes rasgos lo que voy a hacer la semana que viene. Reunirme con antiguos compañeros, visitar Japón y asistir a la boda de un viejo amigo. En ese orden.
Después de semanas buscando alojamiento y leyendo cosas por internet, podría hablar largo y tendido de cómo preparar un viaje a Japón, pero para eso ya hay muchos blogs en internet con muchísima información. Yo me limitaré a poner alguna fotillo de nuestras peripecias cuando vuelva.
Nos vemos.
