en primavera.
Hola amigos.
Estamos terminando el último año de... cómo se llama ésto? los dosmiles... ?
Me refiero a los años entre el 2000 y el 2010, vamos, a la primera década del 2000. Porque no son los años 10, esos son entre el 2010 y el 2020.
En fin, en los años dosmil y algo, que parecía que nunca iban a llegar y dentro de poco los hemos dejado atrás.
Pero pensad que en estos años, que pronto quedarán para el recuerdo. Nos han pasado muchas cosas. Muchas cosas importantes. Muchas cosas que nunca olvidaremos. Y muchas otras cosas que desearíamos olvidar. Aunque nunca está de más recordar lo que no debemos olvidar.
Pero bueno! Lo que yo quería decir es que...
vaya, me olvidé.
En groso modo creo que era que el tiempo pasa para todos. Y que estos últimos diez años han pasado rápidos, rápidos como el viento...
Soooo! frena un momento! Si yo en el 2000 fue cuando empecé la universidad y me quería comer el mundo, pues no ha llovido desde entonces. Si estos han sido "mis años de juventud".
Ah, Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver!
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.
Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.
Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.
Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...
En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...
Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.
Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;
y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.
¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.
En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!
Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!
Rubén Darío.
1 comentario:
Insisto, te has equivocado de carrera o te estas volviendo ciruelin, jeje, me gusta la poesia
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