16 diciembre 2011

¿Acabaremos todos con cara de monguer nivel 3?

Hola amigos.
Hoy traigo un post algo más denso de lo que acostumbro, que ya está bien de fotos y recomendaciones.

Hace ya varios años que voy leyendo noticias y artículos sobre el cambio que supuestamente estamos sufriendo en nuestra forma de pensar debido a las nuevas tecnologías. Se dice que estamos perdiendo la capacidad de atención y de memorizar y que las nuevas generaciones sufrirán de estas carencias. En una búsqueda rápida en Google se encuentran muchas noticias sobre el tema.
Yo os animo a leer esta carta de renuncia de un profesor de universidad a su cátedra porque sus alumnos eran incapaces de escribir bien. Es evidente que algo está pasando.


Pero también es cierto que este alarmismo no es nada nuevo. Desde principios de siglo, y supongo que antes también ocurría, había quien pronosticaba que con tanto adelanto tecnológico nos íbamos a volver todos medio tontos. Hay muchos libros y películas donde se refleja esto.
Como ejemplo leed este fragmento del libro que estoy leyendo ahora (minipunto para quien lo adivine) y comprobad cómo es similar a todos los mensajes alarmistas de que internet está arruinando nuestra capacidad de raciocinio. Salvo que el libro está escrito en torno a 1950 y achaca este futuro efecto a la difusión masiva de radio, televisión y revistas de información.


...hasta que la fotografía se implantó. Después, las películas, a principios del siglo XX. Radio. Televisión. Las cosas se hicieron más sencillas. En cierta época, los libros atraían a alguna gente. Podían permitirse ser diferentes. El mundo era ancho. Pero luego, el mundo se llenó de ojos, de codos y de bocas. Población doble, triple, cuádruple. Films y radios, revistas, libros, fueron adquiriendo un bajo nivel, una especie de vulgar uniformidad.
Imagínelo. El hombre del siglo XIX con sus caballos, sus perros, sus coches, sus lentos desplazamientos. Luego, en el siglo XX, acelera la cámara. Los libros, más breves, condensaciones. Resúmenes. Todo se reduce a la anécdota, al final brusco. Los clásicos reducidos a una emisión radiofónica de quince minutos. Después, vueltos a reducir para llenar una lectura de dos minutos. Por fin, convertidos en diez o doce líneas en un diccionario. Claro está, exagero. Los diccionarios únicamente servían para buscar referencias. Pero eran muchos los que sólo sabían de Hamlet lo que había en una condensación de una página de un libro que afirmaba: Ahora, podrá leer por fin todos los clásicos. Manténgase al mismo nivel que sus vecinos. ¿Te das cuenta? Salir de la guardería infantil para ir a la Universidad y regresar a la guardería. Ésta ha sido la formación intelectual durante los últimos cinco siglos o más.
Acelera la proyección, aprisa. ¿Película? Mira, Ojo, Ahora, Adelante, Aquí, Allí, Aprisa, Ritmo, Arriba, Abajo, Dentro, Fuera. Selecciones de selecciones. ¿Política? ¡Una columna, dos frases, un titular! Luego, en pleno aire, todo desaparece. La mente del hombre gira tan aprisa a impulsos de los editores, explotadores, locutores, que la fuerza centrífuga elimina todo pensamiento innecesario, origen de una pérdida de valioso tiempo.
Los años de Universidad se acortan, la disciplina se relaja, la Filosofía, la Historia y el lenguaje se abandonan, el idioma y su pronunciación son gradualmente descuidados. Por último, casi completamente ignorados. La vida es inmediata, el empleo cuenta, el placer lo domina todo después del trabajo. ¿Por qué aprender algo, excepto apretar botones, enchufar conmutadores, encajar tornillos y tuercas?
La vida se convierte en una gran carrera. Todo se hace aprisa, de cualquier modo. Vaciar los teatros excepto para que actúen payasos. Más deportes para todos, espíritu de grupo diversión y no hay necesidad de pensar. Más chistes en los libros. Más ilustraciones. La mente absorbe menos y menos.

Un mensaje que se repite es que la información en exceso es contraproducente. Hay que atender tantas cosas que somos incapaces de separar lo importante de lo banal.

¿Qué opináis? ¿Hay pruebas fundadas para temer lo peor o es simplemente el miedo a la brecha generacional?
Yo no lo tengo aun claro. Y hay mucho charlatán por ahí como para hacerle caso a cualquiera.

Un saludo. Sed felices que es barato.

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