Muy buenas.
Recientemente he recibido alguna que otra exigencia de mis lectores para incluir algo más que libros y contenedores en el blog. Resulta que este blog no sólo tiene fieles lectores, sino que encima son exigentes. Vivir para ver, oiga.
Los temas sugeridos son variopintos y van desde más viajes que no hago hasta juegos de la nintendo ds que no uso. También se ha sugerido, y esto sí es más viable, que incluya alguna pequeña crónica fotográfica de las recientes bodas de mis amigos.
Para ponernos en situación, tengo que aclarar que este año no se casan ni uno, ni dos, sino tres amigos míos. De hecho dos ya lo han hecho y el tercero cae en agosto. Esperemos que la epidemia termine con este último, que ya está bien para un año. Y además estamos en crisis, que a la gente parece darle igual.
La primera boda de este año ha sido la del Talavera y Rus que fue el 5 de mayo. Una boda muy bonita que se celebró allá en los Teatinos, un pueblo también muy bonito entre Cuenca y Albacete. Cerca de Minaya, para más señas.
Pues nada, el viernes al salir Pilar de trabajar nos fuimos para Albacete, y el sábado por la mañana hacia los Teatinos. Bodorrio todo el día y toda la noche y el domingo con una interesante resaca, de vuelta para Sevilla. Y así fue la cosa más o menos:
Aquí los primeros amigos en llegar, resguardándonos de la lluvia.
Llegada de la novia a la plaza del pueblo en un coche de caballos.
Entrada del novio a la iglesia.
Entrada de la novia.
Una vez casados. Tras recibir la tradicional lluvia de arroz alguien se puso a hacer pompitas de jabón. No sé, en los pueblos hacen cosas muy raras para las bodas.
En la comida a punto de inflarnos. Bueno, el Torrijos parece que está a punto de otra cosa.
Fotos de los amigos con los novios antes de los postres.
Los novios cortando la tarta. Otro clásico.
Los novios inaugurando el baile. Perdonad la calidad de las fotos, pero mi cámara no da para más.
Luego el baile se abrió a los demás y poco a poco fue degenerando hasta que la gente claudicó en favor de acercarse a la barra libre. Aquí tenemos a dos bailarines inexpertos culpables de dicha degeneración.
La novia junto con las novias de los amigos del novio.
Makike haciendo el cabra en el castillo hinchable. Ya os he dicho que en los pueblos hacen cosas muy raras.
Y aquí lo dejo. No pondré más fotos del baile y de la barra libre para evitar problemas del tipo "¿cómo se te ocurre poner esa foto en la que salgo tan borracho?". Ya sé que esas fotos son las más divertidas y quizás ponga alguna para la próxima crónica si noto que son demandadas por mis exigentes lectores. Pero de momento se queda así, que los interesados ya tienen copias de las fotos.
Pronto hablaré de la segunda boda de este año, que fue este sábado pasado y donde se casaron este par de insensatos, sable de luz mediante:
Otros dos que ya han picado.
2 comentarios:
Buena crónica social...Parece el HOLA. Espero la próxima entrega. TATA.
Estas hecho todo un artista jejeje el castillo inchable si no echo a los crios cansinos no lo catamos jajaja. La verdad es que por ahora las 2 bodas han sido la caña, ahora a por el doctor
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