20 marzo 2014

Crítica literaria: Coin Locker Babies

Hola amigos lectores.

Cuando fuimos a Japón el pasado noviembre Álvaro me regaló un libro titulado Coin Locker Babies de Ryu Murakami. Ryu Murakami no es el hermano de Haruki Murakami como yo pensaba. Son contemporáneos, pero nada más.

Ya el título del libro es inquietante. Coin Locker Babies hace referencia a los bebés abandonados en consignas de estación durante los 80. El libro comienza con dos de estos niños encontrados en consignas, llevados a un orfanato y posteriormente adoptados por una familia. Hasta ahí bastante normal, me pareció un libro aburrido preguntándome porqué Álvaro me habría dado esto para leer.

Claro, que luego los niños se hacen adolescentes y el libro empieza a tornar en una bizarra sucesión de escenas a cada cual más dantesca es una espiral autodestructiva muy bien hilada.

Tal y como lo describen en la contraportada, “Deliciosamente grotesco”. Si este es el estilo habitual del autor entiendo porqué se hizo famoso en Japón.

Un libro muy interesante. Quien se anime a leerlo se lo puedo dejar que lo tengo en papel y en inglés. En 2010 lo tradujeron al español, por si queréis buscarlo se titula Los chicos de las taquillas.

Gracias Álvaro de nuevo por descubrirme autores interesantes, me apuntaré Azul casi transparente o Sopa de miso para leerlo próximamente.

Saludos.
 

18 marzo 2014

Enhorabuena amigos doctores

La semana pasada fui una vez más a la ciudad de Granada para asistir a la lectura de tesis doctoral de mi primo, que dicho sea de paso, lo bordó. Hace unas semanas mi compañero de carrera Álvaro leyó también su tesis.

Estos dos acontecimientos me han hecho recordar los momentos cuando yo comencé y posteriormente dejé el doctorado. Recordemos que este blog nació en aquella época. Me ha dado por pensar en qué hubieran cambiado las cosas de haber conseguido el doctorado, si es que hubieran cambiado en algo. Probablemente en nada. O quizás sí, cómo voy a saberlo.
Seguramente hubiese tenido oportunidades de irme al extranjero a trabajar o investigar en temas relacionados con mi trabajo, pero dos cosas jugaban en contra de esta idea, la primera que yo por aquel entonces quería quedarme en Valencia y la segunda, que no había un tema claro en mi trabajo.
También es lógico pensar que hubiese existido la oportunidad de meterme en la Universidad de Valencia, interesante opción para permanecer en Valencia. Pero seamos realistas, no me gusta dar clases, las oportunidades no eran tantas y las becas, escuetas y escasas. De haberme quedado probablemente ahora estaría en la calle. Pero quién sabe.

Por otro lado, tener el doctorado hubiese cambiado poco mi itinerario por diversas empresas, ya que el título de doctor hubiese servido para poco más que decorar el currículum allí donde trabajé y trabajo. Quizás con el doctorado en la mano hubiese buscado otras opciones, hubiese tenido otras oportunidades. Quizás.


Con esto quiero concretar en que nunca me arrepentí de dejarlo. No le veía salida, ni ventajas. Aunque pensándolo bien, no se estaba tan mal como investigador, desde luego no me importaría volver a la investigación y al doctorado, eso sí, con buenas condiciones y estudiando un tema que me interesara. Quizás en otro mundo, en otra vida.

Y para terminar, no me quiero despedir sin darle una vez más la enhorabuena a mi primo y también a Álvaro por conseguir completar su doctorado. Y de paso quiero animar a todos lo que están con la dura tarea de llevarlo a cabo, sobre todo a los que lo hacen en España.

¡Saludos!