08 agosto 2014

Series y más series

Revisando el blog veo que hace dos años que no comento series desde que recomendé The Wire, y eso a pesar de que nos hemos acostumbrado a ver todos los días uno o dos capítulos de alguna serie después de cenar, por lo que ver sí que vemos, pero el ritmo de vida sosegado que llevamos en Sevilla, y ciertas adicciones que no vienen a cuento, han ido dejando famélico este blog en cuanto a contenido.
Para paliar esto en la medida de lo posible, voy a hacer memoria y comentar las series que hemos visto en los últimos años y que merece la pena recomendar:





Treme – Esta serie es simplemente buenísima. La vimos siguiendo una recomendación de Manu que decía “si te han gustado Los Soprano y The Wire, Treme te va a gustar”. Y vaya que si nos gustó. Ambientada en New Orleans tras el Katrina, los variopintos personajes de Treme tratan de devolver la normalidad a sus vidas. No hay tramas enrevesadas, ni complots mundiales ni nada por el estilo, pero ésta es una de esas series agradables de ver sin más. Qué gran crítico soy, madre mía. Vedla, que enriquece el alma.





Boardwalk Empire y Homeland – Ambas series nos gustaron y nos engancharon mucho con sus tramas. La primera transcurre en Atlantic City durante la ley seca, magnifica ambientación y grandes personajes. La segunda es la del marine secuestrado por los talibanes que vuelve a casa, quizás convertido en agente terrorista. Con estas dos series nos pasó que terminamos las temporadas emitidas y nos quedamos con ganas de más. De momento están en barbecho hasta que las terminen. Creo que están haciendo la quinta y última temporada de Boardwalk y de Homeland ni idea. Ya las retomaremos.




Juego de Tronos – Esta seguro que la conocéis de sobra porque aparece hasta en la sopa. Según dicen incluso aunque no hayas leído los libros la serie está muy bien. A mí personalmente me resulta muy entretenida y con una ambientación espectacular. Cada capítulo crecen mis dudas sobre qué diantres van a hacer cuando pillen a los libros el año que viene, ¿meterán relleno?,  ¿se inventarán el resto?
Aprovecho y pongo el vídeo de la intro de la serie versión Sevilla que hicieron la gente de Malviviendo, serie sevillana que ya recomendé en su día y que tenemos pendiente retomar.






 
Isabel – Sí, la serie de RTVE. Nos dijeron que no estaba mal y arriesgándonos la vimos y debo reconocer que está muy bien. Muy buena ambientación y los actores, a pesar de lo esperado, lo hacen bastante bien desencasillándose de la imagen que tenemos de alguno de ellos. Con tanto empacho de serie americana se agradece ver buenas series españolas de vez en cuando. Mientras espero que empiece la tercera temporada estoy leyendo Isabel, la Reina de Ángeles de Irisarri.





Breaking Bad – La famosa serie del profesor de química con cáncer que se vuelve “mafioso” de la droga. Mientras que la mayoría de los personajes me resultan infumables (sospecho que el doblaje ha tenido mucho que ver en esto), la transformación progresiva de Walter White de ser un pelele en el primer capítulo a cómo acaba en la quinta temporada, es digna de verse. Toda la serie es como una gran bola de nieve que comienza cuando el señor White decide ganar dinero fabricando algo de droga y que, capítulo a capítulo, se va enfangando más y más a medida que intenta solucionar los problemas que él mismo va generando. Pronto te das cuenta de que ya no hay vuelta atrás, que la cosa va a acabar mal, muy mal.


Doctor en Alaska - ¿Por qué vimos esta serie de hace 20 años? La pregunta debería ser por qué no la estás viendo tú, ya que es una de las mejores series de la historia. Es cierto que no hay acción ni apenas trama, pero es que esta serie no va de eso. Va del contraste entre la forma de ver la vida del Doctor Fleischman con la de la gente de Alaska, de la riqueza y peculiaridad de todos y cada uno de los personajes que aparecen en la serie, de las actividades extrañas y disparatadas que llevan a cabo con total naturalidad y sobre todo del mensaje filosófico que encierra cada episodio de realización personal, de búsqueda de la felicidad, del sentido de la vida. Si la transformación que sufre Walter White en Breaking Bad es digna de verse, la del Joel Fleischman es digna de admiración. Cómo poco a poco deja atrás el egocentrismo y el materialismo que trae de Nueva York para ir abriéndose a la comunidad y a una forma muy distinta de vivir. Además cada capítulo está lleno de referencias culturales, literarias, musicales, etc. Lo único malo de la serie es el bajón que sufre a mitad de la sexta temporada cuando aparece el nuevo médico, a partir de ahí, mejor dejar de verla.



Holling enterrando al oso Jesse y al mismo tiempo enterrando parte de si mismo con él.
“You were a bear ... you were a great big bear. You were wild and you were free. God speed, Jesse.”






True Detective – Y para terminar, el bombazo del año. Serie espectacular señores. Sólo 8 capítulos son suficientes para sumergirnos y atraparnos en una trama de crímenes en serie y oscuros rituales que se alarga desde 1995 hasta 2012. Llevando tres líneas temporales a la vez, se va desentramando poco a poco qué pasó, qué les ocurrió a los personajes durante esos veinte años y cómo se desarrolló el caso. En un ambiente opresivo y pesimista, digno de relatos de terror de principios del siglo XX, la personalidad autodestructiva del detective Rush Cohle y sus monólogos van empapando la serie de un nihilismo que si bien al principio resulta absurdo para su compañero Martin, poco a poco va embriagando su percepción de la vida. Vedla, y tras hacerlo leed sobre sus significados en Zona Negativa. Querréis volver a verla.




Ahora mismo estamos viendo Fringe que dicen que está muy bien. Sólo llevamos 4 capítulos y ya he perdido la cuenta de las incógnitas acumuladas. Ya veremos.

Saludos.

01 agosto 2014

Crítica literaria: Cryptonomicon

Hace ya un tiempo terminé de leer la novela Cryptonomicon, escrita por Neal Stephenson en el 99, y no quería dejar de reseñarla por aquí.

La novela discurre en dos periodos temporales entre los que va saltando en cada capítulo. En el primero cuenta la historia de Lawrence P. Waterhouse y otros personajes. Waterhouse es un matemático ficticio involucrado en el descifrado de los códigos empleados por el Eje durante la Segunda Guerra Mundial. Recalco lo de ficticio porque en la novela aparecen numerosos personajes reales que participaron en la guerra como Alan Turing o Hermann Göring. En el segundo periodo temporal se cuenta la historia de los descendientes de los primeros en la actualidad. Siendo el principal Randy Waterhouse, nieto del primer Waterhouse, que viene a ser un hacker dedicado a montar empresas de software.

Como en toda buena novela, hay una larga trama donde se van entrelazando las historias de todos los personajes y la acción se reparte en numerosos escenarios. Se trata de un libro largo y son muchos los temas que trata el autor, girando la mayoría en torno a la criptografía, la computación y la aleatoriedad.
El libro me ha gustado por varios motivos. El primero es el cariz histórico del libro, ya que la parte de la Segunda Guerra Mundial sigue el desarrollo de la misma con personajes de varios bandos enfrentados que participan en numerosas batallas y maniobras que sucedieron en la realidad.

Lo siguiente por lo que me gusta el libro es las muchas ocasiones en que se enfrasca en explicar detalles tecnológicos de cifrado y seguridad, pero de forma tan sencilla que cualquiera puede seguirlo y al mismo tiempo con precisión y realismo, además, estando escrito en el 99, a principios de la era internet, el autor parece un visionario al hablar de cosas que sueñan con hacer los protagonistas y que a día de hoy ya existen. No diré cuáles para no spoilear el libro. 

Así que no puedo dejar de recomendarlo a pesar de que tiene casi mil páginas.