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08 febrero 2010

Crítica literaria: El zoo humano

Hola estimados lectores.


Ayer mismo terminé de leer el libro El zoo humano, de Desmond Morris. Es la continuación de El mono denudo que leí en verano y me encantó.


Este libro sigue la temática del anterior: observar al ser humano desde el punto de vista del zoólogo e intentar explicar su extraño comportamiento. Al igual que El mono desnudo, este libro es muy recomendable y de aconsejada lectura. Aunque haya momentos en los que esté un poco anticuado (al hablar de la sociedad actual se refiere a la del 69) la mayoría del libro sigue totalmente vigente en la actualidad.


Aquí os dejo la introducción:

Cuando las presiones de la vida moderna se vuelven opresivas, el fatigado habitante de la ciudad suele hablar de su rebosante mundo como de una jungla de asfalto. Es ésta una forma colorista de describir el modo de vida en una comunidad urbana densamente poblada, pero es también sumamente inexacta, como puede confirmar cualquiera que haya estudiado una jungla verdadera.
En condiciones normales, en sus habitats naturales, los animales salvajes no se mutilan a sí mismos, no se masturban, atacan a su prole, desarrollan úlceras de estómago, se hacen fetichistas, padecen obesidad, forman parejas homosexuales, ni cometen asesinatos. Todas estas cosas ocurren, no hace falta decirlo, entre los habitantes de las ciudades. ¿Revela, pues, esto, una diferencia básica entre la especie humana y otros animales? A primera vista, así parece. Pero esto es engañoso. También otros animales observan estos tipos de comportamiento en determinadas circunstancias, a saber, cuando se hallan confinados en condiciones antinaturales de cautividad. El animal encerrado en la jaula de un parque zoológico manifiesta todas estas anormalidades que tan familiares nos son por nuestros compañeros humanos. Evidentemente, entonces, la ciudad no es una jungla de asfalto, es un zoo humano.

04 agosto 2009

Crítica literaria: El mono desnudo

Hola. Espero que estéis pasando un buen verano con vacaciones y tal, no como yo que estoy haciendo el canelo un agosto más.

Hace ya tiempo que no pongo ningún post de libros (ni de nada, la verdad sea dicha de paso) a pesar de que llevo un buen ritmo lector. El último que he terminado es El mono desnudo, de Desmond Morris.

El autor es zoólogo y describe, desde el punto de vista de zoólogo, a la especie humana como si de cualquier otra especie animal se tratase. Se ve que cuando se publicó en 1967 causo cierta polémica por tratar al ser humano como a un primate más.

El libro me ha gustado mucho. A parte de darle las gracias por sacarme de la rutina de leer ficción, el libro es bastante revelador. Aunque casi todas las obviedades que dice sobre nosotros mismos no resultan nada nuevo, el hecho de leerlas en conjunto da una divertida visión de lo que somos en realidad, unos primates, algo especiales, sí, pero primates al fin y al cabo.

El libro es muy recomendable. Es corto, de lectura fácil y gracioso a veces. Aunque no se compartan todas las opiniones del autor, las teorías propuestas resultarán sin duda sorprendente para muchos.
Yo desde luego no volveré a ver a la gente igual después de haberlo leído.

Lo único malo es que trata demasiados puntos de nosotros mismos en poco espacio, dejándose muchas cosas en el tintero o mencionándolas sólo de pasada. Vamos, que me quedé con ganas de más. Estoy de suerte, en 1969 escribió la continuación, El zoo humano, ahora es cuestión de encontralo para mi lector electrónico.

Así que ya sabéis, si este verano queréis variar un poco de tanto Millenium y otros best-sellers, este libro es una muy buena opción. Lo podéis encontrar en formato FB2 en la página de siempre.
Y ya puestos recupero una vieja costumbre blogera de poner el primer párrafo, creo que no se decía el libro y había que adivinarlo... pero bueno, aquí está:

Hay ciento noventa y tres especies vivientes de simios y monos. Ciento noventa y dos de ellas están cubiertas de pelo. La excepción la constituye un mono desnudo que se ha puesto a sí mismo el nombre de Homo sapiens. Esta rara y floreciente especie pasa una gran parte de su tiempo estudiando sus más altas motivaciones, y una cantidad de tiempo igual ignorando concienzudamente las fundamentales. Se muestra orgulloso de poseer el mayor cerebro de todos los primates, pero procura ocultar la circunstancia de que tiene también el mayor pene, y prefiere atribuir injustamente este honor al vigoroso gorila. Es un mono muy parlanchín, sumamente curioso y multitudinario, y ya es hora de que estudiemos su comportamiento básico.



Eso es todo de momento. Salud.