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24 noviembre 2013

Vuelta de Japón

Hola a todos.

El domingo pasado volvimos de nuestro viaje de dos semanas por Japón. Esta semana no he tenido casi tiempo para revisar las más de 3000 fotos que tenemos, por eso ni siquiera en Facebook hemos puesto nada. Espero que esta semana ya vayamos poniendo más fotos.

El viaje fue muy bien, sin graves problemas ni contratiempos. Vimos un montón de cosas, visitamos muchos sitios y comimos muchos platos diferentes. Subiré fotos de todos, sobre todo de esto último.

De momento no tengo las fotos filtradas ni nada, así de os dejo sólo con esta de la primera noche cenando okonomiyaki en un sitio de Hiroshima:




Para que el post no quede tan soso, incluyo un vídeo de la canción que era número 1 cuando estuvimos en Tokyo y la veíamos hasta en la sopa. Es de un grupo llamado AKB48 formado por 48 chicas. Sí, sí, 48. Van rotando o algo así. Es el nuevo formato de grupo que se está poniendo de moda en tierras japonesas. Os lo digo para que vayás haciéndoos a la idea pues no me estrañaría que dentro de no mucho hagan una especia de Gran Hemano y formen un grupo de estos en España. 


18 octubre 2013

¡Vuelvo al blog! ...¡y a Japón!


¡Hola a todos!

¿Pensabas que este blog estaba muerto?  Sí, ¿verdad?.

Te entiendo, yo también lo pensaba. Pero mira por donde, vuelvo al ataque para seguir rellenando la blogosfera con contenido variopinto y mayormente inútil.



¡Bieeeen! Así podremos procrastinar un poco más leyendo tus aburridos posts de libros y viajes.


Pues sí. Porque la dinámica del blog seguirá siendo más o menos la de siempre. Aunque como yo me debo a mi público, intentaré escribir más variado y, ¿por qué no?, también bajo demanda. Así que si alguien osa aparecer por aquí y decir "Oye Julio, ¿por qué no escribes sobre esto o aquello?", pues mira, mejor para mí que así no tengo que pensar sobre qué escribir. Si vais a hacerlo mejor no escribáis como Anónimo, ya que tiendo a ignorar sus comentarios.

Y si os preguntabais qué me había pasado para llevar desde mayo sin escribir la respuesta es... nada de nada. Un poco de desidia mezclada con tiempo perdido en otros hobbies (sí, los malditos juegos de mesa) y varios temas organizativos, como por ejemplo, nuestro inminente viaje a Japón.

Como lo oyes, en un par de semanas volamos a tierras niponas. Si recordáis yo ya estuve en Japón hace 4 años y fue uno de los viajes más interesantes que he hecho nunca. Desde entonces Pilar ha estado insistiendo en que había que volver y llegó el momento. Volveremos con muchas fotos y anécdotas para rellenar el blog durante una buen temporada.

Y para que esta entrada no quede tan insustancial, os dejo con imágenes absurdas que probablemente veamos en nuestros viaje:














20 marzo 2012

Crítica literaria: Mil grullas

El pasado fin de semana estuvimos en Zaragoza. En casa de Pilar estaba el libro Mil grullas de Yasunari Kawabata que lo habían sacado de la biblioteca. Así que aproveché para leerlo ya que es bastante corto.

Aunque he leído casi todo lo de Murakami, era el único autor japonés que conocía. A pesar de que Kawabata es bastante famoso, que tiene un Nobel y todo, no me sonaba de nada.

El libro me ha gustado bastante, destila mucho japonesismo. Las complicadas relaciones de unos pocos personajes giran en torno a la ceremonia del té. El libro transcurre casi en su totalidad en casas y jardines con los instrumentos para hacer té por en medio de la escena. Con un estilo muy bueno, sencillo y armonioso, va fluyendo la trama poco a poco hasta que de repente, el libro termina sin más. No es que ocurra gran cosa en el libro, pero se disfruta leyéndolo.

Muy recomendable para una tarde de lluvia o una mañana de domingo de descanso.

Intentaré leer algo más de este autor, me apunto El maestro de Go.

Un saludo.

12 enero 2012

Crítica literaria: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

Comenzamos el año leyendo Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de nuestro amigo Murakami. Libro que tenía apuntado desde el año pasado que terminé el de Kafka en la orilla. Bueno, realmente tengo todos los de Murakami apuntados para ir leyéndolos poco a poco.

Murakami tiene algunos libros finitos y otros bastante largos. Y este libro es uno de los largos. No se me ocurre mejor manera de describirlo que decir que es un libro muy Murakami. Está lleno de todo lo que caracteriza sus libros. Esa mezcla de realidad y fantasía que conforma el mundo donde comienza uno a perderse entre qué está pasando y qué no, hasta que aceptas que el mundo donde transcurre la historia no es exactamente nuestro mundo real. También esos extraños personajes que siempre aparecen, algunos dicharacheros, otros enigmáticos, pero todos con profundas dudas existenciales. Y luego todo el simbolismo: los gatos, la luna, el pozo, etc. Leyendo Murakami parece que estás viendo una peli de David Linch.

Quizás por haber leído varios de sus libros, y ser este muy Murakami, no me haya sorprendido tanto, o quizás tenía el efecto expectativa muy alto. El caso es que no me ha gustado tanto como otros. No quiero decir que no me haya gustado, ojo. Solo que no me ha llamado tanto la atención. Puede que si fuera el primer libro de Murakami que hubiese leído mi opinión sería otra.

Por todo esto lo recomiendo por un lado a los amantes de Murakami, si ya has leído varios y no te han hecho tilín, piénsatelo antes de coger este tocho. Por otro lado quizás sea recomendable para alguien que quiera empezar con Murakami, un plato fuerte para comenzar.

Repasando la bibliografía murakamesca, veo que ya no me quedan muchos. Espero que sean finitos. Algunos ni están editados en español. Me tomaré un respiro antes de leer el tocho de 1Q84, que por cierto me parece que son dos tomos bien gordos. ¿Alguien sabe algo de éste último?,¿merece la pena?


Ale, eso es todo por hoy. Voy a cambiar de tercio y empiezo con uno policíaco noruego de Anne Holt.
Un saludo.

19 enero 2011

Crítica literaria: Kafka en la orilla

Hola amigos lectores

Ayer terminé de leer Kafka en la orilla, de Haruki Murakami. Me lo regalaron para Reyes y como en mi círculo de lectores se ha puesto de moda Murakami, lo he leído relativamente pronto para poder rularlo. Como es Murakami ya os estaréis esperando que diga que es bueno. Pues no, es muy bueno. En la contraportada un tal John Updike lo define como: "Un libro que no sólo se lee de un tirón, sino que tensa metafísicamente el pensamiento". Yo no podría haberlo descrito mejor.


El libro empieza relativamente normal. A veces pasa algo raro y poco a poco se va liando. Al principio tratas de colocarlo todo en su sitio. Pronto te das cuenta de que no es así como funciona, tienes que leer y sentir sin tratar de explicar. La vida es una metáfora, como un personaje dice en el libro. No llega a ser como "El fin del mundo", pero en cierto sentido me lo ha recordado. Es verdad que hay quien se lo lee de tirón y no se entera de la profundidad filosófica que contiene, que yo he leído sus opiniones por internet y la gente no capta nada de su esencia. Yo dudo que la capte plenamente, desde luego. Cuando lo lees, de vez en cuando tienes que parar y preguntarte, ¿qué me está queriendo decir el bueno de Murakami con esto?

Sin duda un libro distinto, muy recomendable, que no dejará a nadie indiferente.


Un saludo y sed felices






"Cada uno de nosotros sigue perdiendo algo muy preciado. Oportunidades importantes, posibilidades, sentimientos que no podrán recuperarse jamás. Esto es parte de lo que significa estar vivo. Pero dentro de nuestra cabeza hay un pequeño cuarto donde vamos dejando todo esto en forma de recuerdos."
Haruki Murakami,
Kafka en la orilla

20 julio 2010

Crítica literaria: El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas

Hola amigos lectores.

Ayer (por decir algo) terminé El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas de Haruki Murakami. Mola. Murakami mola.

Este libro con título tan rimbombante es el tercero que leo de Murakami y he de admitir que cada vez me gusta más, así que seguiré leyéndole. El libro también es rimbombante y el argumento retorcido y fantástico. No sé por qué algunos lo tildan de ciberpunk, ni por qué el dibujo de la portada es tan feo, ni porqué hay quien dice que te pierdes leyéndolo, en fin. No os asustéis, puedo decir que el libro es muy bueno, algo fuera de lo normal y que deja buen sabor de boca.

Como acostumbro, no voy a decir nada del argumento. Odio los blogs donde te resumen el argumento como si fuese un trabajo de Lengua y Literatura de 3º de E.S.O. y sobre todo odio aquellos que te cuentan hasta el final. Desde aquí os maldigo spoilers!!!

De todas formas, aunque te contase el argumento un poco por encima te quedarías igual, no entenderías nada de nada. Así que no diré ni pío y el que quiera y tenga curiosidad que lo busque por internet.

Volviendo a la obra de Murakami, es altamente recomendable. Me encanta esa forma de mezclar observaciones triviales sobre la vida con pensamientos vitales profundos en la misma frase. Me gusta cuando explica cómo los protagonistas preparan la comida y cuando alguna situación le recuerda a alguna película (siempre viejunas, en blanco y negro y normalmente de John Ford). No me gusta cuando no para de hablar de canciones y grupos de música totalmente desconocidos (para mí, claro) o cuando no para de hacer referencias a J. D. Salinger y compañia. También he de admitir que no me terminan de gustar los personajes, me parecen todos un calco unos de otros (y supongo que ellos a su vez son un calco del propio Murakami). Por ejemplo, en este libro el protagonista se liga a una chica. Sus personalidades son prácticamente iguales. Vamos, que no me lo creo.

Pero bueno, creo que gracias a los detalles que no me gustan, se realza más lo que sí.

Vale, vale, no me enrollo más. El libro está en mi casa, el que quiera leerlo que lo pida o que se lo baje de internet. O, si es más intrépido que Juan sin miedo, que lo intente comprar en Libranda, gran maravilla de las maravillas.

Ale, eso es todo. Disfrutad del veranito los que podáis y daros un chapuzón a la salud de los que no pueden. Nos vemos en los bares.

22 junio 2010

Curiosidades japonesas

Muy buenas.

Termino la serie de posts sobre Japón con el que sería en muchos casos el único post que os pondría un turista medio, el post sobre las cosas curiosas que me llamaron la atención.
Posts similares los hay a miles en internet, y este que ahora pongo sólo pretende ser uno más.
Resumo a modo de índice los posts que he ido escribiendo sobre nuestro viaje a Japón. Ya no habrá más hasta que vuelva a tierras niponas. Espero que los hayáis disfrutado.

Primeras impresiones
Crónicas de una boda a la japonesa
Fotos aleatorias I, II y III
La comida en Japón

Antes de empezar, y como comentario general, decir que los japoneses son raros raros raros. Son muy prácticos. Son infantiles y al mismo tiempo muy tradicionales. En fin... veamos algunas chorradas que me topé en mi viaje (sin ningún orden particular):

En el metro. Indicación de que este vagón es sólo para mujeres. Y sí, es que para que vayan tranquilas sin que les metan mano.

Primer ejemplo de la forma de pensar japonesa. Lo vi en el baño del aeropuerto. Me estoy refiriendo concretamente a la cuerdecita para dar la alarma desde el suelo. ¿Qué pasa si un invalido, o una persona mayor se cae y no puede levantarse? Pues tira de la cuerdecita y listo.


Un cubo de agua para incendios. En Kyoto, y supongo que en el resto de Japón, todas las casas tienen un cubo con agua en la puerta de casa. Siempre preparados para cualquier imprevisto!!!


¿Dónde se dijo que las bolsas de basura tienen que ser negras y tristes? No en Japón, desde luego.


Una de las tiendas que no verás nunca en España: Tienda de palillos.


¿Un ceda el paso para peatones? Esto sólo lo puedes ver en Japón!


Paraguas cutres a la venta. No tendría nada de raro de no ser que es en un restaurante. De hecho, en cualquier tienda te pueden vender paraguas cutres, sea lo que sea la tienda.


Ranica pidiendo disculpas en unas obras en la calle. No sé que significado tendrán las ranas, pero están en todos lados. (Ver foto anterior)


Esto cuando lo entendí casi me cago. Estoy hablando del plástico gris. Cuando lo vi pensé que era un poco raro un plástico cutre en el grifo. En Japón no ponen cosas cutres si no es por algún motivo oscuro. A ver, un plástico en una tubería pero no en la otra... claro, en la del agua caliente. Para que no te quemes si la tocas sin querer (porque no me diréis ahora que nunca os ha pasado). Claro! Claro!

También hay carteles de no hacer gimnasia en el metro. O_O


Esto que parece... bueno, no sé que parece. Es una gasolinera. ¿Cómo? ¿Qué donde están los surtidores? Fíjate en las mangueras que cuelgan del techo.


Sin comentarios.

Para celebrar la llegada del Windows 7. Oye, ¿y por qué no? Si os parece grande, será que no habéis visto la nueva de 10 pisos!!! Seguro que piensas que una hamburguesa de 10 pisos no se puede comer, que tiene que caer por su propio peso. Si piensas así, piensas bien.


En Tokyo (o por lo menos en algunos de sus barrios) no se puede fumar en la calle. Bueno, esto es incorrecto. Lo que no se puede es fumar y andar por la calle. ¿Cómor? Oye, yo no he hecho las reglas japonesas. En algunos puntos hay zonas de fumadores. Aquí vemos a mifergi haciendo amigos en una de estas zonas en Shinjuku.

Cómo marcar un carril bici de forma sutil. Estilo japonés!


¿Naranjito?


Esto para quien aun no se haya creído lo de la prohibición de andar y fumar por la calle.


Típico cartel informativo de las estaciones. Como ves, aunque hay algo en inglés, mejor llevar las ideas claras antes de enfrentarte a uno de estos. Aun no entiendo por qué mis compañeros no querían seguirme ciegamente a pesar de que esta clarísimo por donde se va hacia la parada del Castillo Nijo. De algo tenían que servir los cientos de kanjis que aprendí (y que ya he olvidado)

Otra de las tiendas que no verás nunca en España: Tienda de pinceles.



Bueno, amigos, eso ha sido todo. Más cuando regrese al país del sol naciente, que espero sea dentro de poco.

07 junio 2010

Comer en Japón, toda una aventura

Muy buenas

Como lo prometido es deuda, y aunque hayan pasado más de seis meses, por fin escribo el post de la comida en Japón acompañado por numerosas fotos de dudosa calidad.
Aviso al navegante: Este post no pretende ser ninguna guía de comida japonesa, ni siquiera un resumen de su gastronomía ni nada parecido. Es simplemente una recopilación de los platos que nosotros tuvimos la oportunidad de probar acompañados por comentarios míos sin ninguna base científica. Avisado quedas.

Bien, dicho esto y antes de meternos en harina, un par de comentarios generales. La cocina japonesa puede ser muchas cosas y gustar más o menos, pero algo indiscutible es que es sana, equilibrada y variada. Si alguien viene de Japón, como hizo Carlos Costa, diciendo que la cocina japonesa es una mierda porque sólo hay arroz y fideos, pegadle un puñetazo bien fuerte de mi parte.

Lo primero que hicimos una vez llegamos y nos instalamos en Kyoto fue ir a buscar el restaurante más japonés que pudiésemos encontrar (léase restaurante sin menú en inglés) y pedir cosas al azar. Siguiendo este sistema acabamos comiendo una especie de ensalada de algas de la que desgraciadamente no tengo fotos. Consistía básicamente en 6 o 7 montoncitos de hierbas/algas/cosas raras que comimos con interés pero sin saber qué era nada. Una experiencia interesante pero no recomendada a paladares sensibles.

Sushi. Todo el mundo sabe lo que es y está cansado de comerlo. Me decepcionó por dos cosas, la primera es que era prácticamente igual que el que se come en cualquier asiático en España y porque no era común en toda la comida japonesa. Lo comimos dos veces y las dos fue porque fuimos a restaurantes de sushi. Es cierto que tenían más variedad y que le echaban más wasabi de lo que uno está acostumbrado, pero nada más. Nota informativa, que sepáis que en España nadie se come el sushi como toca, aquí una imagen con las reglas nunca escritas.


Esta es para mi la imagen de la comida japonesa. Japoneses arrodillados en el suelo comiendo tallarines con palillos de un bol. Nótese el joven rebelde en la parte superior derecha que está sentado en lugar de arrodillado. Esta juventud!!!

Aquí los miembros de la expedición practicando lo aprendido en la imagen anterior. Efectivamente, no estamos arrodillados y es que para los occidentales resulta imposible comer de rodillas. Como veis en esta foto estoy intentando dominar el arte de comer tallarines con palillos, todo un desafío.


Ramen. Otro clásico que no podía dejar escapar. El ramen viene a ser una sopa de fideo chinos a la que se añade pollo, verduras y otras cosas irreconocibles. Lo que flota en mi sopa no es carne, es una especie de bizcocho dulce empapado en sopa. También flotan unas hojas de vaya usted a saber qué y lo más fundamental del ramen, y lo que me hizo pedirlo, un naruto!!!

Y aquí tenemos el fast food japonés. El equivalente al kebap. Consiste en un bol de arroz blanco con virutas de grasienta carne por encima. Y encima de todo un huevo crudo. Se remueve todo bien y pa dentro. Un aporte de calorías fundamental para viajeros incansables como nosotros.


Todo lo que aparece en esta foto es falso. Es comida de plástico. Una de las cosas buenas en Japón es que muchos restaurantes tienen en el escaparate réplicas hiperrealistas de los platos que sirven. Con esto se salva parcialmente el problema idiomático. Simplemente señalas con el dedo para decir "quiero esto".


Comida callejera. En las zonas turísticas abundan los sitios de comida callejera, aunque cuidado, los japoneses no comen mientras andan por la calle. Si se compran algo de comer, o un helado por ejemplo, se lo comen parados y luego siguen andando. Lo mismo se aplica a beber y fumar. Y ahora al tema, ¿qué estoy comiendo? Ni idea, no tengo ni idea, ni siquiera después de habérmelo comido. Eso fue una constante en Japón. Nunca antes había comido tantas cosas que no tenía ni la más remota idea de qué eran. En cuanto a la foto, no es carne a pesar de que lo parece, si tuviese que describirlo, era como una masilla de pasas de higos rebozada con algo indescriptible. No lo recomiendo.


Un ejemplo de lo que he dicho antes. Esto lo pusieron en la boda como aperitivo o primer plato o lo que sea. De izquierda a derecha: una especie de rollito de arroz con cosas indescriptibles por dentro, un... esto... era blando y no sabía a nada (ignoro si algún animal tuvo que morir para que pudiese comer eso), una especie de almeja gorda, un cuadrado de algo gelatinoso con gránulos de no sé qué por encima y finalmente, lo que quiero pensar que era un nugget de pollo.

Pero no penséis que la comida japonesa es todo probar cosas raras. También abundan cosas normales y corrientes. El día que Juanma nos llevó al sitio secreto de Shibuya, nos inflamos a comer cosas bastantes normales: pollo asado, pinchos morunos, pescado a la plancha y fritos y rebozados. Todo regado de incontables cervezas. Salimos de allí rodando y por poco dinero.


Pero volvamos otra vez a lo extraño. Aquí os pongo una foto casual de un mostrador en una tienda aleatoria. ¿Cómo sería ir a comprar en un supermercado japonés? Supongo que el sistema de prueba y error es algo fundamental para los extranjeros.


Esto lo vendían mucho en Kyoto, supongo que como recuerdo. Es una especie de pasta dulce tipo mazapán que hace forma de servilletas de colores.

Bien, después de ver cosas sueltas vayamos a lo que viene a ser un menú estándar japonés. Esta bandeja fue lo que nos pusieron para cenar en un hotel de estilo japonés. El buen señor que nos lo trajo nos explicó, todo con gestos y cara sonriente, cómo se tenía que preparar y comer. Veamos, arriba hay dos hornillos, el de la izquierda tiene caldo y verduras, ahí se echa el huevo que hay abajo a la izquierda después de batirlo en el cuenquito de la izquierda. En el hornillo de arriba a la derecha, se fríe uno mismo la carne y las verduras del plato superior. El plato central tiene pescado y varias cosas extrañas, a la derecha hay un cuenquito con setillas, un cuenquito con salsa y un plato son sashimi, pescado crudo cortadito en lonchas fina. Aaaa, y que no se nos olvide el cubito de tofu. Es la caña lo del tofu, no sabe absolutamente a nada y es imposible de coger con los palillos. Estoy convencido que lo ponen únicamente para reírse de los turistas.


Lo de freírte tú mismo la carne y las verduras está bastante extendido en Japón. Claro que hay que ir a un restaurante mínimamente serio para verlo. Nosotros volvimos a tener la experiencia en la boda. Cada cuatro comensales había una plancha (se ve un poco a la derecha de la foto) y ponían un plato con filetitos finos de carne. Cada uno tenía un bol con un huevo crudo. El método es el siguiente, bates el huevo en tu bol, coges con los palillos un filetito de carne, te lo fríes en la plancha y luego lo pasas rápidamente por el huevo batido y para adentro. Una delicia.

Este plato no es japonés sino chino. Lo he incluido porque tiene varias cosas interesantes. Fue el único plato que comí sin palillos, fue el único plato picante que probé y fue el que me hizo declarar al tofu mi enemigo vitalicio. Sí, todos esos cuadraditos que se ven en la foto son de insípido tofu resbaladizo.

Y para terminar la tarta de bodas. Allí se ve que no hay tradición de tarta multiplanta ni nada similar.