Este post lo he copiado del blog del viaje a Noruega que tenemos. Siempre fui de los del Ctrl+C -> Ctrl+V. Realmene lo pongo para ver la diferencia entre blogs, no sé porque pero este blog ocupa todo lo ancho de la pantalla mientras que el otro está limitado por una columna central.
----------------------------------------------------------------------------------------------
En el post de hoy vamos a hablar del pedazo de cena que nos prepararon Sigrid y su madre. Alguna vez he oído decir que la hospitalidad de los países en donde el clima es tan extremo, es una hospitalidad que nada tiene que ver con la nuestra.
Aquí es España cuando alguien te visita, le sacas unas olivas, unas papas y una cerveza. Ya. Si resulta que es un familiar o un viejo amigo, le puedes invitar a comer y tal...
Pues a nosotros nos alojaron durante dos noches y nos invitaron a cenar como Dios manda, sin ningún tipo de compromiso, y además hay que tener en cuenta que de todos los que íbamos, allí sólo conocían a Fernando y de unos días nada más.
El caso es que una vez ya en Ramberg, después de habernos acogido tan bien y después de habernos hecho de guía, Sigrid nos pidió que fuéramos a su casa a cenar. Nosotros nos negamos, no queríamos causar más molestias y gastos, bastante habían hecho ya por nosotros.
Sigrid insistió hasta el punto que tuvimos que ir. Claro, como ya sabía hacía un par de días que íbamos a ir, ya había comprado comida suficiente para invitarnos a cenar... suficiente para nosotros y para 7 tíos más. Claramente le debemos un favor.
Aquí os pongo la foto de la cena:
El menú consistió en:
Ensalada, ensalada de pasta con un par de salsas, una salsa de champiñones y cebolla que estaba de muerte, unas hamburguesas caseras de pescado típicas de Noruega, carne de ballena y de postre una tarta casera.
Para beber cerveza y vino, ole!
Cosa a parte fue la carne de ballena, fue la primera vez que probamos carne de este animal (bueno, yo ya la había probado antes) y todos estuvimos de acuerdo en que estaba muy sabrosa. Por supuesto no vamos a deciros a qué sabe, si queréis saberlo os vais a Noruega a comerla, pues de los pocos países donde se caza este animal.
Con lo civilizados que parecían estos noruegos y aun matando ballenas, en fin... nadie es perfecto.








