Hoy os planteo una duda que me asaltó el otro día y para la que aún no tengo respuesta satisfactoria.
Los hechos:
El pasado fin de semana fuimos a mi pueblo. Una tarde nos acercamos a saludar a mi tía y la encontramos en su casa con unos amigos. Como mi tía es muy atenta enseguida nos sacó un aperitivo y unas latas de cerveza. Entonces nos dijo:
Mi tía: Esperar un momento que os traiga unos vasos.
Yo: No te molestes, no hace falta.
Amiga de mi tía: No hay que beber directamente de la lata.
(1) Yo (que ya sabía lo que iba a pasar, pero poniendo cara de inocente): ¿Por qué?
Amiga de mi tía: Porque en los almacenes, las ratas se mean en las latas.
Yo: Eso es una leyenda urbana.
Amiga de mi tía: Es verdad, que lo he leído y me lo han contado.
Yo: ... mmm ... Bueno tía, cuéntame qué tal están mis primos...
Bien. Expuestos lo hechos yo me pregunto qué podía haber dicho, cómo tenía que haber actuado para desmentir esta patraña. Se me ocurrieron varias alternativas.
Alternativa 1:
Podría habérmelo tomado a risa, decir algo del estilo "qué crédula eres, no ves que eso es una mentira que se va contando por ahí" y ponerme a contar otras leyendas urbanas o a exponer razones por las que no me creo lo de las ratas.
Pero la situación es delicada. Yo, al preguntar en (1) dejo claro que no sé de lo que habla, por lo que la amiga de mi tía hace el papel del que explica algo. Y si tomo esta alternativa no sólo le estoy quitando la palabra y la razón, sino que encima la dejo como tonta.
Alternativa 2:
Intentar rebatir su argumento desde una posición neutral, sin decir que eso ya lo había oído. Esta alternativa puede ir bien si la amiga de mi tía no está muy segura. Pero este no era el caso por lo que el resultado hubiese sido una discusión estúpida sin sacar nada en claro.
Alternativa 3: (la que tomé)
Pasar del tema. Viendo que de verdad se lo cree, y habiendo dejado ver que yo no sé de qué va, una salida es cambiar de tema y no darle importancia. La amiga de mi tía puede pensar que nos ha enseñado algo o que ha dicho una tontería que nadie acepta, dependiendo de nuestra reacción y su predisposición. Probablemente siga creyéndolo y se lo vuelva a decir al próximo.
Alternativa 4: (sólo para aburridos psicólogos)
Intentar aturdirla con absurdos. Este es un juego peligroso porque podemos ser considerados como tontos o locos si no nos sale bien. Consiste en no sólo hacer ver que creemos lo de las ratas, sino en aportar más datos. Decir que también lo hemos oído pero en nuestra versión si bebes de la lata contraes una enfermedad extrañísima incurable, que hay dos afectados en un pueblo de Lugo, que las ratas mean aposta porque están infectadas por un parásito o que dependen del color de la lata se mean o no.
El objetivo es que tomen por estúpido lo que decimos e intente rebatirnos, en ese momento darle la vuelta a la tortilla y aprovechar para mostrarlo todo como una patraña. Lo malo es que nuestro rival puede tomar la alternativa 3 a nuestros argumentos (cambiar de tema) dejándonos como los tontos del grupo.

Otra cosa que se me ocurre, lo malo es que muy tarde, es que la mejor forma de defensa en esta situación es un buen ataque. En (1) yo tenía que haberme adelantado, pues ya intuía que lo que iba a decir y haber atacado sin piedad diciendo algo del estilo "no me irás a contar la historia esa de las ratas de los almacenes, jajajaja"
Creo este ataque a la yugular la frenaría en seco. Al haber expuesto antes que ella el mismo hecho pero dejándolo como patraña en vez de algo serio, tendría mucho más difícil imponerlo. Podría, no obstante, decir que sí es cierto, pero ya empezaría la discusión con desventaja.
Y para terminar, un fragmento de terror:
"La autopsia ha revelado que se trataba de una leptospirosis fulminante, provocada por beberla directamente de la lata que había consumido, sin vaso, en el barco. El examen de las latas ha confirmado que estaban infectadas con orina de ratas y, por lo tanto, de leptospiras"





