02 diciembre 2008

Fotos viaje a Bucarest y Rumanía

Como lo prometido es deuda y el post anterior era ya bastante largo, aquí os pongo unas cuantas fotos del viaje a Rumanía con leves comentarios.



Primera foto bucarestina. Se puede apreciar el conglomerado de coches y al fondo el mejor monumento de Bucarest, denominado por nosotros "Mierda pinchá en un palo".


Típicos manojos de cable eléctrico en las farolas de Bucarest. Está toda la ciudad igual.

El Parlamento. Un buen mazacote de de edificio en el centro de la ciudad.

El metro de la muerte. Sólo vimos una estación así, las otras eran normales.

Iglesia de San Nicolás en Brasov. Atentos al cartel tipo Hollywood en lo alto de la montaña.

Uno de los must-see de Rumanía. El carro de caballo. Muy común en las zonas rurales.

Vista de Rasnov desde lo alto de su ciudadela.

Imagen furtiva de un yeti u hombre-oveja.

Pasadizo en el castillo de Drácula, perdón, en el castillo de Bran. De Drácula na de na.

De camino al valle de Moeciu. Aquí la carretera empeoró bastante.

Comprando un queso en el arcén de la carretera. No me preguntéis qué fue de ese queso, es una larga historia.

Indígena cruzando la carretera al estilo rumano. En esta zona el límite de velocidad sería en torno a 100 km/h. Nótese la pasarela al fondo.

Gorrilla profesional. Hasta que no te quita la caja de Coca Cola no puedes aparcar.

Antigua casa típica rumana en el museo de Aldeas Rumanas. Un poco hobbit.

Edificio donde vivía Alina. Bueno, éste o uno similar.

Aperitivos rumanos. Vemos al fondo a Cristi brindando, a su madre preparando la mesa y al padre agarrando fuertemente la botella de Palinka.

Segundo plato. Después del aperitivo y la sopa con albóndigas. Lo naranja son un picadillo de pollo y verduras envueltos en una hoja de col. Lo amarillo es como un puré de trigo, sustituto del pan en este plato. Y la salsa blanca es nata con sabor a ajo.

Carlos poniendo cara de circunstancias durante el tercer plato (pollo con champiñones gigantes, acompañados por sandía y tomates a la vinagreta) cuando el padre servía la n-ésima ronda de chupitos de Palinka.

Juan dándolo todo. No sirvió para nada.

El padre humillando a su hijo después de ganarle el pulso.

Y por último unas normas que había en el metro.

26 noviembre 2008

Crónica del viaje a Bucarest y Rumanía

Hoy quiero hablaros de algo...

Ya estamos de vuelta de un viaje repleto de LOLs, tantos que hubo momentos en que no podíamos procesarlos todos juntos. El viaje da para tanto que he dividido el post en un resumen de nuestras actividades, una recopilación de consejos para el que vaya a viajar a Bucarest o a Rumanía y finalmente una lista de curiosidades.
Antes de empezar quiero avisar de que no tuvimos ningún problema durante el viaje, los rumanos son gente amable y hospitalaria (supongo que habrá de todo) y el concepto de rumano que tenemos en España dista mucho de cómo son la gente que vimos.

Cuanto esté en casa subiré algunas fotos.

Vayamos por partes:

Resumen.
Ya sé que es largo, pero es que fue una semana entera.

Volamos el martes Madrid-Bucarest por 50€ ida y vuelta con Easy-Jet. Al llegar fuimos del aeropuerto de Otopeni hasta el primer hostal en Bucarest, el Midland Youth Hostel 2. No nos gustó. Para empezar nada mas entrar ya estabas molestando a gente que estaba viendo la tele y no había comida gratis. Lo que nos decidió a buscar otra cosa para los siguientes días en Bucarest fueron los congoleños. Ocupaban todo el espacio habitable y estuvimos el poco rato que pasamos en el hostal sin saber dónde ponernos.
Vimos Bucarest durante el día y quedamos para cenar con Alina, que es la novia de un amigo de Juan. Nos invitó el sábado a ir a su casa a comer una típica comida familiar rumana y a beber Palinka con su padre. No pudimos decir que no.

Al día siguiente alquilamos un coche y fuimos a Brasov para pasar tres días en los Cárpatos. La idea de alquilar un coche en Rumanía es muy buena. El coche es barato y la gasolina similar de precio. Las carreteras están mucho mejor de lo que esperábamos, ya que todo el mundo nos dijo que tuviésemos mucho cuidado. Lo único que hay tener en cuenta es que casi siempre hay gente andando o viviendo cerca de la carretera y que los rumanos conducen muy mal.
En Brasov nos hospedamos en el hostal Rolling Stones que no estaba mal, claro que eramos prácticamente los únicos huéspedes (entre semana y a mitad de noviembre) porque de estar lleno no creo que hubiésemos salido muy contentos.

Visitamos los pueblos de Brasov, Rasnov y Bran. Pasamos también por Ploiesti, Sinaia y Moeciu.
Paisajes bonitos, ambiente rural, auténticos carros de caballos rumanos, etc. Mereció la pena.
Hicimos varias excursiones infructuosas como al telecabina de Brasov (estaba roto) y al castillo de Sinaia (estaba cerrado) y bebimos muchas cervezas por pocos lei.

El viernes volvimos a Bucarest. Llegamos por la tarde-noche (nos anochecía a las 5) después de dos horas de atasco a la entrada de la ciudad. Pasamos del primer hostal y reservamos una habitación para tres en un motel cerca de la estación de trenes que en rumano se dice Gara (como el de la arena). Este motel era bastante de mala muerte, pero teníamos habitación para nosotros solos que fue una bendición.
Salimos de noche con Alina y unos amigos. Esa noche fue cuando descubrimos el pub más mítico en que jamás hayamos estado: Excomandant.

El sábado nos llovió. Lejos de amilanarnos decidimos ir a ver el museo de las villas rumanas. Una especie de parque donde hay casas rurales antiguas típicas rumanas de todo el país. Ideal para pasear toda la mañana y disfrutar del buen tiempo. Lástima que tuviésemos que verlo todo en 20 minutos y con un clima adverso, muy adverso en el caso de Juan. Al volver al motel nos estaba esperando con el coche Cristi, hermano de Alina y un tuntante de cuidado, para llevarnos a su casa. Cruzamos Bucares y llegamos a un barrio de antiguos edificios comunistas. La verdad es que merece la pena ir y ver la pinta que tienen. La casa por dentro era otro mundo, como cualquier casa de familia española, pero en vez de la sevillana encima de la tele tenían sus propios adornos rumanos.

La comida.
Sólo por esto mereció la pena el viaje. Como dice Carlos, no sé si es que nos hacemos querer o qué pasa que siempre que vamos por ahí nos invitan a todo. Tampoco sé cuantas horas estarían cocinando pero lo que sí sé es que estuvimos más de 4 horas comiendo, y bebiendo. Comimos tanto que tuvimos que hacer una pausa de 20 minutos a mitad. Un montón de platos de aperitivo que ya valían por dos comidas más tres platos principales. Todo ello aderezado por chupitos de palinka cada dos por tres, varias botellas de vino y una sandía a la vinagreta, un cachondeo de idiomas y el padre echando chistes después de cada chupito de palinka. Antes del postre, ronda de pulsos tumbados en el suelo contra el padre. Ninguno le pudimos.

Después de la maratoniana comida nos fuimos de bares. Estuvimos en uno de salsa, que creo que se llamaba Salsa, que no estaba mal, si te gusta la salsa, claro está. Al cabo de un largo rato decidimos cambiar de ambiente cansados de tanta salsa. Creo que como españoles esperaban algo más de nosotros. Se quedaron Cristi, la novia y amigos. Alina nos acompañó a una mini-maxi-discoteca que me recordó al Divino de Albacete llamada Twice. Estaba bien si te gustan esos garitos. A nosotros no nos gustó y además tuvimos que pagar para entrar.

El domingo nos levantamos tarde y fuimos a comer al McDonald's. Yo estoy totalmente en contra de comer en el McDonald's e infinitamente más en contra cuando te vas de viaje a un país extranjero. Pero Juan tenía ya mucho mono y la situación amenazaba con ponerse peligrosa, así que accedimos. Luego quedamos a tomar té con Alina y a comprar unos regalos a tiendas de recuerdos. Rematamos el día bebiendo cerveza en un bar de niños-pijos, uno de los sitios más caros de Bucarest. Fue sin querer, lo prometo.

El lunes vuelta a casa.


Consejos para el viajero Bucarestino

Si viajas a Bucarest, al aeropuerto de Otopeni, habrás oído decir que tendrás taxistas esperándote y que no debes fiarte de ellos. Es verdad, al menos lo primero. Ignóralos y ve al autobús línea 783 que te lleva al centro de Bucarest. Y ahora el consejo: la parada del autobús está en la planta de abajo y el billete de ida y vuelta hay que comprarlo antes de montar al autobús en una especie de kiosquillo que hay al lado por algo más de un euro (3 lei).

Hostales. En Bucarest el Midland Youth Hostel no lo recomiendo para más de un día. Es barato pero incómodo, aunque está en buena zona. No os dejéis impresionar por su página web. En Brasov, el Rolling Stones no está mal, pero es muy difícil de encontrar si no sabes exactamente dónde está y no llevas plano. Si ese es tu caso y vas en coche, lo mejor es aparcar en la plaza de la iglesia de San Nicolás (la gente te dirá dónde es) y luego ir andando hasta la calle del hostal que está al girar una esquina con una bar llamado Dodo (una "bodega" muy típica).

Alquilar un coche es la forma más cómoda de moverte por allí. A pesar de lo que oigas, las carreteras principales están muy bien y las más rurales no tanto, pero no mucho peor que las de aquí. Sólo ten en cuenta que los rumanos adelantan y caminan por el arcén jugándose la vida.

Si viajas por lo pueblos, ten cuidado con los osos. Nosotros tuvimos suerte que nos avisó Alina. No salgas del entorno urbano por la noche y si tienes la suerte de encontrarte con un oso, dicen que lo mejor es correr cuesta abajo o, como cuenta la leyenda que hizo el padre de Alina, gritar para asustarlo. Hacerse el muerto no creo que sea buena idea porque los osos pueden comer carroña si tienen hambre.

En algunos sitios se pueden autocobrar la propina. No es normal y sólo lo hacen con los extranjeros. Estas en tu derecho de montar el pollo.


Curiosidades

Palinka es una bebida típica de la zona Hungría-Rumana. Es una especie de orujo de ciruelas. Es bastante bueno al paladar y sólo tiene 50% alcohol.

En Rumanía las monedas prácticamente no se usan. Son como los céntimos. El billete más pequeño vale 1 leu que son unos 30 céntimos.

Los gitanos de Rumanía son iguales a los de aquí.

Si visitas Bucarest (esto es aplicable a muchas ciudades del este de Europa) y te haces con un plano, verás muchos barrios de calles paralelas a los que nosotros bautizamos como "barrios peine" por la forma que tienen vistos desde arriba. Estos barrios están constituidos por bloques de pisos idénticos de la época comunista. Son todos iguales, grises, de cemento, poco llamativos. Cuando le preguntamos a Alina a qué zona ir en Bucarest, nos dijo que a los barrios peines no. ¿Por qué no?. Porque no. No hay nada que ver...

A pesar de mis esperanzas, no vi ningún water comunista.

Aunque se ve mucho desarrapado por la calle. No vimos gente mendigar ni pedirnos dinero.

En rumano "bodega" se usa para los bares muy pequeños donde van los abuelos a beber. Lo que aquí llamamos "bar de abuelos".

En Bucarest la venta callejera, o es un problema serio, o es que es legal. Se vende de todo. Un hombre hasta intentó vendernos un coche de juguete el primer día.

El castillo de Drácula no existe. En el castillo de Bran, no hay ni una sola referencia a Vlad Tepes a pesar de que en el pueblo sí las hay.

El rumano es bastante legible. Escucharlo es imposible, pero leyendo te puedes defender bastante bien. Importante llevarse un mini vocabulario para las comidas. Cuidado con "salat" que no es la ensalada que conocemos aquí, sino un plato generoso de tomates, pimientos y pepinillos en salmuera.

En Bucarest el rango de "nivel de vida" en muy amplio y bastante mezclado. En un bar te pueden cobrar menos de un euro por medio litro de cerveza y en el de al lado tres euros por un tercio. Ve con ojo.

La cantidad de cojos que vimos en Rumanía es exageradamente alta. ¿Tendrá algo que ver con su costumbre de andar y cruzar por las carreteras?

Es posible cruzar Bucarest de punta a punta sin pisar el suelo, sólo yendo por encima de los coches aparcados.

Exceptuando las avenidas principales, la iluminación nocturna de las calles es inexistente de no ser por los letreros y escaparates.

14 noviembre 2008

Destino Rumanía

Muy buenas fieles lectores.
Casi cometo la imprudencia de irme sin avisaros, aunque tampoco os daríais cuenta si estoy una semana sin escribir. Pues resulta que el martes de madrugada me voy una semana a Rumanía con Carlos y el Rus. Al final nos vamos sólo los tres, cansados tras meses mandando emails para animar a la gente.
A pesar de todos mis intentos de ir a Rumanía en un autobús de rumanos, al final vamos en avión hasta Bucarest, pero es que valía 48€ ida y vuelta y el autobús sólo de ida ya vale el doble.


No está muy claro el objetivo del viaje, a parte de viajar sin más. No hemos buscado mucha información ni nada de eso que hacen los que preparan los viajes al detalle. A nosotros nos gusta que haya una buena parte de improvisación para disfrutar del momento en toda su plenitud.
Supongo que iremos a ver el castillo de Drácula aunque creo que es una chufa sólo para turistas. Comeremos y beberemos lo típico de aquellas tierras y patearemos Bucarest a lo ancho y a lo alto.

País a país vamos extendiendo nuestros destinos hacia el este. A pesar de lo que me ha dicho la gente que ya ha ido a Rumanía, dudo que me sorprenda o impresione las peculiaridades rumanas. Quizás al año que viene cuando nos toque Ucrania...
Aun es pronto para echar por tierras las leyendas urbanas de Rumanía, las dejaré para cuando vuelva.

Nos vemos. La revedere.

11 noviembre 2008

Crónicas desedoseras: primer año

Pues sí, a lo tonto a lo tonto ya llevo un año currando en désedos. Concretamente el 18 de noviembre termina mi contrato que espero me renueven, porque, tal como está el patio por ahí fuera, me gustaría conservar el trabajo.

Mi valoración global es muy positiva. He conocido a mucha gente que merece la pena y aprendo cosas todos los días. Uno de mis objetivos cuando entré aquí era fundir a désedos, aunque eso ya se veía difícil. Fundir, lo que se dice fundir, no he fundido mucho, sólo un poco. Y cuando ya estaba cogiéndole el tranquillo, cambió de grupo y trabajo.


Como ya conté en una ocasión, hasta hace poco mi trabajo consistía en validar firmware. Pues resulta que mi trabajo ha cambiado radicalmente y ahora consiste en hacer el firmware. Claro, de eso no tengo ni idea, y no se aprende de la noche a la mañana, así que me toca empollar como un campeón a ritmos forzados. Vamos, como siempre.
Releyendo mis impresiones de cuando llevaba sólo una semana, me doy cuenta de que ahora mismo estoy en la misma situación que hace un año: todo es un caos y no me entero ni de la mitad. Así que lo de fundir me tocará aplazarlo aun más.

Si mi anterior tarea en désedos de analizar tests y validar ya fue difícil de explicar a mi familia en la cena de Navidad, lo de programar firmware va a ser misión imposible. El otro día estuve entrenando y bajé el nivel técnico de la explicación hasta que quedó algo con lo que poder empezar a pelear.
La explicación quedó en algo así:
Dentro de cada módem hay un chip. Ese chip tiene varias partes y cada una se encarga de hacer una tarea. Yo tengo que decir cómo una de esas partes se comunica con los otras.
Quizás sea una explicación demasiado sencilla de lo que es programar un driver, pero por algún sitio hay que empezar. Mucho me temo que un año más no voy a conseguir convencer a nadie de que hago algo útil y seguiré siendo el que hizo una carrera muy larga y difícil para acabar haciendo cosas de dudosa utilidad.


Aunque el otro día aprendí la respuesta definitiva que todo ingeniero que se precie debe dar a la pregunta quisquillosa de siempre:
- Y tú como ingeniero, ¿qué puedes/sabes hacer?
- Con suficiente tiempo y buena documentación, cualquier cosa.


Resumen:

Hace un año -> No sabía cómo hacer mi trabajo. Analizaba y programaba tests automáticos que prueban cosas demasiado raras como para explicárselas a mi familia.
Ahora -> No sé cómo hacer mi trabajo. Programo cosas demasiado raras como para explicárselas a mi familia.

Sin duda un gran paso adelante en el camino del frikismo extremo.


30 octubre 2008

Aislándome del mundo (desedosiano)

Ayer fui a la farmacia a comprarme unos tapones para los oídos. Concretamente estos.

Yo nunca había usado tapones. Ni para dormir ni para estudiar ni para na de na.
El caso es que en désedos suele haber bastante ruido, por un lado el zumbido del aire acondicionado y de los mil ordenadores que hay, sobre todo en mi zona que es donde están los bancos de prueba, por otro lado el ruido de la gente hablando. De hecho, en la entrevista que me hicieron cuando me contrataron, una de las preguntas que más interesante encontré fue "tú en la universidad, ¿dónde estudiabas, en la biblioteca o en tu cuarto?".

Los últimos días no he tenido que trabajar mucho, salvo echarle una mano a Fernando en su eterna lucha con los egipcios, y me he dedicado a leer/estudiar un poco de todo. Es entonces cuando he descubierto (o redescubierto) que en désedos es imposible ponerte a estudiar en tu sitio sin que te interrumpan o molesten cada dos por tres.

Vi la cosa tan chunga, que me propuse comprar unos tampones. Mano de santo.



Sí, es cierto que molestan un poco y dan asquillo, pero merecen la pena si consiguen recudir unos cuantos dBs el ruido del gallinero que tengo detrás. Y lo consiguen. El mecanismo es bien sencillo: haces un churro con el tapón y te lo metes en el oído, poco a poco el tapón va recuperando su forma y tu te vas aislando paulatinamente del mundo. Es como cuando te sumerges en la bañera, dejas de oír y te sientes tan agustico...

Y si alguien se lo está preguntando, son muy fáciles de quitar. Siempre sobresale un poco de tapón para poder retirarlos.

Ahora cuando me quito los tapones me doy cuenta de la escandalera que hay a mi alrededor y me pregunto cómo puede trabajar el personal. Son tan buenos que estoy pensando llevarme un par a casa para leer. Recordemos que vivo al lado de: avenida tocha + hospital = ambulancias cada poco. El ruido ambiente también es muy molesto.

Lo único malo es que aislan tanto,que dan sueñitis aguda, y si los usas para leer un libro titulado "Programming Embedded Systems" sin haberte tomado un buen café, dudo que llegues más allá de la segunda hoja. Comprobado.

Bueno amigos, ya sabéis que si no os cojo el móvil cuando esté en el trabajo será porque estoy, o bien en una reunión, o bien dormido sobre un libro de programación.

17 octubre 2008

A salto de proyecto

Hola amigos lectores, ¿aun queda alguien por ahí?

Parecía increíble, pero estoy bajando aun más la frecuencia de posteo. ¿Quién sabe si algún día éste volverá a ser un blog de actualización cuasi diaria? Yo desde luego no.


Últimamente, en désedos, hay mucho movimiento de personal en los grupos. Nuevos proyectos nacen mientras que otros se acaban (y/o se acaban muriendo) y esto requiere una movilización de las tropas al frente que esté más necesitado en cada momento. Hay mucho lío, al final acabará el secretario diseñando microcircuitos y el ingeniero de sistemas regando las plantas.

Es tal el desconcierto que hace unas semanas me pusieron en un nuevo grupo para diseñar un más bonito y mejor framework (framework mola mucho más que marco) de validación y esta mista semana me han informado de que en cuanto termine la etapa actual de desarrollo, aun estamos con los requisitos, me pasaré a otro grupo para dejar que otros soldados implementen el nuevo sistema que mi pseudo cerebro ha ____ (elige tú mismo: diseñado, copiado, vomitado)
Por un lado me alegro porque voy a aprender muchas cosas, cosas buenas y espero que pocas malas. Pero por otro me quedo un poco con el mal sabor de boca de no poder llevar a cabo yo mismo el proyecto anterior y sólo haber participado en la definición. Pero bueno, así es la vida, otros son los elegidos para implementar el (al que yo llamo mi) proyecto y llevarse la (mi) gloria o fracaso según se tercie.

Cambio de grupo significa también cambio de compañeros, y si hay algo que me duele, es dejar a los intrépidos ingenieros de validación. Menos mal que voy a parar a otro grupo de ingenieros y no al de encargados de limpiar letrinas. Ya decía mi abuela que estudiar era muy importante.
Ojo, no me mal interpretéis, limpiar letrinas es un trabajo muy digno, pero yo siempre he sido más de... de... vamos, de no limpiar letrinas.

En fin, yo iba a hablar de que me he desapuntado del Círculo de Lectores y no sé cómo he acabado contando todo este rollo. Creo que estaba pensando poner algo de los libros que he leído o no sé qué y mira...

Bueno, eso de los libros mejor para otro post que ando escaso de ideas posteriles últimamente.

Un saludo y sed felizotes.

Y hablando de proyectos, aquí os dejo una imagen de una idea vieja pero una de esas que permanecerán vigentes para siempre.


02 octubre 2008

Cosas por hacer

Hola amigos y enemigos.

Ayer tuve una revelación. Cutre, pero revelación al fin y al cabo.

Últimamente me ha pasado que día a día andaba más agobiado con la sensación de que no tengo tiempo libre para hacer muchas cosas que quiero y se me van acumulando.
A todos nos ha pasado que nos falta tiempo para hacer todo lo que queremos. Es normal, si yo tuviese todo el día libre (que espero tenerlo en cuanto me toquen los euromillones) haría un montón de cosas que quiero hacer, pero poco a poco esas cosas consumirían mi tiempo y aparecerían cosas nuevas para las que no tendría tiempo.

Sin embargo, de todas las cosas que quiero hacer (viajar, leerme ese libro, ver esta peli, repasar aquel idioma que empecé a estudiar, aprender un poco de esto, etc.) hay algunas que las considero poco probables, más como un deseo, como aprender más francés, mientras que otras las quiero hacer ya, como leerme este libro o pasarme este juego y cosas así.

Pues las últimas semanas casi todas las cosas las quería hacer ya, y conforme pasaban los días me preocupaba el hecho de que no sólo no hacía esas cosas, sino que quería hacer más y más cosas. Empezaba a tener la sensación de que necesitaría varias vidas paralelas para hacerlo todo, incluso teniendo la cámara de la mente y el tiempo de Dragon Ball.


Mientras le daba vueltas al problema de cómo conseguir más tiempo para hacer todo lo que quería, una respuesta me llegó sola: "dejando de hacer cosas tendré más tiempo para hacer otras". Esto, aunque parezca una chorrada es la cruda realidad. Entonces pensé qué cosas podría dejar de hacer, porque hay cosas que quiero hacer y otras que tengo que hacer para llevar una vida normal.
"Está claro", pensé, "para tener tiempo de hacer las cosas que quiero hacer, tengo que dejar de hacer las cosas que quiero hacer, porque las que tengo que hacer, las tengo que hacer". Otra deducción que parece una tontuna pero es una realidad crudísima: para no agobiarme por no tener tiempo simplemente tengo que dejar de querer hacer cosas, así tendré mucho tiempo libre sin agobios.

- Peroooo, si no haces nada, ¿no estás fallando al objetivo de hacer cosas?
- Sí, cierto, pero el problema principal no era que no tuviese tiempo para hacer cosas. El problema era que eso me agobiaba y no me dejaba hacer algo de forma constante y disfrutar cuando hacía algo.

- Peroooo, si no quieres hacer nada y empiezas a hacer algo ¿no volverás a agobiarte antes o después?
- Sí, creo que sí, pero por lo menos ya sé una forma de volver al estado sin agobio.


Y para terminar, lo más difícil.

- ¿Cómo haces para dejar de querer hacer cosas?
- mmm..., no sé, con auto control supongo. Pensando que lo que quiero hacer ahora, con suerte lo haga dentro de unos meses si es que aun me apetece.




Así que ya sabéis amiguitos, he dejado de lado todos mis impulsos de gastar el tiempo libre, los he dejado aparcados (hasta que me toquen los euromillones) y los iré haciendo con cuenta-gotas.

22 septiembre 2008

Recuperando posts

Buenas.

Una vez más el socorrido tema de "queridos lectores, este blog no ha muerto, pero es que últimamente no tengo mucho tiempo para escribir". Es verdad, en pocas ocasiones uno encuentra el momento para plasmar todas aquellas vivencias que, en su día, le hicieron decir: esto lo tengo que poner en el blog.

Es por falta de ganas/tiempo pero nunca por falta de cosas que contar, no vayáis a pensar que mi vida es tan aburrida. Por eso hoy hago un popurrí de cosas que a bote pronto me acuerdo que quería comentar y mira, al final na de na. Quizás alguna la desarrolle algo más, aunque no confiéis mucho.

La Expo del Agua en Zaragoza - En Agosto fui con Pilar a ver la Expo y, bueno, no es que fuese la pera limonera pero no estaba mal del todo. Tenía cosas curiosas, otras que eran un rollo y otras horribles. Me hubiese gustado hacer una lista para el futuro visitante, pero tanto dejarlo para luego, resulta que ya ha terminado. Una lástima.

La Feria de Albacete 2008 - Sólo estuve un fin de semana y la Feria estuvo petadísima. Cosas a mencionar: 1) este año lo curraron y pusieron en la plaza de toros (centro neurálgico del botellón ferial) unos meaderos más que decentes, aunque claro, en el de chicas había una cola infinita, como siempre. 2) No vimos al Guevara, ni a nadie, porque este año estaba la cosa difícil con tanta gente 3) Los amigos hicimos una cena bastante maja y fuimos muchos, más detalles en el blog del Makike.

Libros - Tema súper recurrente y aun así no he puesto na. Ahora mismo me estoy terminando "Un largo camino - Memorias de un niño soldado" y cuando lo termine empezaré o "Las tres preguntas" de Jorge Bucay o "The third twin" de Ken Follet.

El Japonés y yo - La eterna historia de "voy a aprender un poco de japonés, no que es difícil, sí, pero parece divertido, no, que es mucho tiempo". En fin, voy a bajarme el Japanese Coach para la NDS y cuando me decepcione (le daré muchas oportunidades) volveré a dejar mi funesta idea del japonés hasta el próximo ataque de aburrimiento.

Mario Kart - Hablando de la NDS, ahora mismo me estoy viciando la Mario Kart. Bueno, cuando digo viciando me refiero a lo factible dentro de mis posibilidades. Para mí, como para muchos otros, hace años "viciarme" significaba tirarme TODO el fin de semana jugando y aprovechar cualquier momento para echar una partidita. Ahora "viciarme" significa que cuando tengo una hora por la tarde en la que se supone debería de ir al mercadona, limpiar la cocina, lavar la ropa, escribir en el blog, etc. paso de todo y juego al Mario Kart un rato. Es muy triste, pero es hacerse mayor...

Mi vida en Désedos - También quería haber ido contando un poco más qué hago en désedos, cómo van las cosas por aquí y tal. Quizás para Noviembre cuando haga un año en la empresa.

Viaje a Sevilla - El fin de semana pasado fuimos la Familia Cebolleta a la lectura de tésis de mi hermana. Mucho turismo, muchas risas y mucho pescadito frito son el resumen de un viaje muy bueno. Espero escribir algo más de esto antes de que sea tarde.


Bueno, un saludo y sed felices.

11 septiembre 2008

Las cosas de Makike

¡Dios mio!
El Makike se ha hecho un blog. Ya somos ejército los bloggers del mundo.

Ayer se inauguró un blog, que siendo generoso, le doy un mes de vida. Aunque quien sabe, cosas mucho peores han sobrevivido.
Se supone que irá de nuestras salidas nocturnas por Albacete y alrededores, que desde luego, dan para hablar largo y tendido.

Las anécdotas, las fotos y la exquisita ortografía de Makike son los alicientes que se pueden encontrar en este nuevo blog.

Desde aquí le deseo larga vida.

Aaa, por cierto, aquí la dirección: http://lascosasdemakike.blogspot.com/


04 septiembre 2008

Gimnasio, no, no, no... bueno vale.

Hace ya tiempo expliqué mi nula habilidad para predecir mi futuro, con una lista de mis predicciones más erróneas. Esta semana puedo añadir una más a la lista: Yo no me apuntaré al gimnasio.

Miserable de mí, cuando empecé a trabajar en désedos ya me anunció Fernando que al cabo de un mes me aburriría tanto a la hora de comer (tenemos un descanso de dos horas) que acabaría apuntándome. Yo juré y perjuré que nunca jamás, que aprovecharía el tiempo para leer o navegar por internet.

La realidad, cruel como ella sola, se ha impuesto. Leer en el puesto de trabajo es factible, pero no cuando empiezan a subir compañeros y ponerse a dar por saco. Internet es más pequeño de lo que pensaba y al final aburre.

Haciendo un poco de introspección me doy cuenta de que son varios los desencadenantes de la situación actual. En désedos casi todo el mundo hace deporte, algunos más que otros, pero muchas veces se ponen a hablar de gimnasios, deportes y cosas de esas que me suenan a chino mandarino. Por otro lado, fui consciente cuando hice el Camino de que mi forma física es, por decirlo suavemente, ultra-pésima.
Esto y quizás algo más fue lo que me decidió a apuntarme, para probar. Me lo tomo con calma, de momento me dedico a correr un poco e ir probando las máquinas y aprender cómo se hacen los ejercicios. La semana que viene empezaré con el entrenamiento de la muerte para convertir mi amondongado cuerpo en una máquina perfecta. Ostras, me acaba de venir un recuerdo vago, ¿en que peli o vídeo salía un tío diciendo algo de una "máquina perfecta" con un acento raro?

Pues eso amiguitos, voy a dejar de ser una mierda seca para convertirme en un hombre.

Eso si aguanto por lo menos un mes...


Una vez más, la imagen no tiene nada que ver, pero no me digáis que no es graciosa.