Como lo prometido es deuda, y aunque hayan pasado más de seis meses, por fin escribo el post de la comida en Japón acompañado por numerosas fotos de dudosa calidad.
Aviso al navegante: Este post no pretende ser ninguna guía de comida japonesa, ni siquiera un resumen de su gastronomía ni nada parecido. Es simplemente una recopilación de los platos que nosotros tuvimos la oportunidad de probar acompañados por comentarios míos sin ninguna base científica. Avisado quedas.
Bien, dicho esto y antes de meternos en harina, un par de comentarios generales. La cocina japonesa puede ser muchas cosas y gustar más o menos, pero algo indiscutible es que es sana, equilibrada y variada. Si alguien viene de Japón, como hizo Carlos Costa, diciendo que la cocina japonesa es una mierda porque sólo hay arroz y fideos, pegadle un puñetazo bien fuerte de mi parte.
Lo primero que hicimos una vez llegamos y nos instalamos en Kyoto fue ir a buscar el restaurante más japonés que pudiésemos encontrar (léase restaurante sin menú en inglés) y pedir cosas al azar. Siguiendo este sistema acabamos comiendo una especie de ensalada de algas de la que desgraciadamente no tengo fotos. Consistía básicamente en 6 o 7 montoncitos de hierbas/algas/cosas raras que comimos con interés pero sin saber qué era nada. Una experiencia interesante pero no recomendada a paladares sensibles.
Sushi. Todo el mundo sabe lo que es y está cansado de comerlo. Me decepcionó por dos cosas, la primera es que era prácticamente igual que el que se come en cualquier asiático en España y porque no era común en toda la comida japonesa. Lo comimos dos veces y las dos fue porque fuimos a restaurantes de sushi. Es cierto que tenían más variedad y que le echaban más wasabi de lo que uno está acostumbrado, pero nada más. Nota informativa, que sepáis que en España nadie se come el sushi como toca, aquí una imagen con las reglas nunca escritas.
Esta es para mi la imagen de la comida japonesa. Japoneses arrodillados en el suelo comiendo tallarines con palillos de un bol. Nótese el joven rebelde en la parte superior derecha que está sentado en lugar de arrodillado. Esta juventud!!!
Aquí los miembros de la expedición practicando lo aprendido en la imagen anterior. Efectivamente, no estamos arrodillados y es que para los occidentales resulta imposible comer de rodillas. Como veis en esta foto estoy intentando dominar el arte de comer tallarines con palillos, todo un desafío.
Ramen. Otro clásico que no podía dejar escapar. El ramen viene a ser una sopa de fideo chinos a la que se añade pollo, verduras y otras cosas irreconocibles. Lo que flota en mi sopa no es carne, es una especie de bizcocho dulce empapado en sopa. También flotan unas hojas de vaya usted a saber qué y lo más fundamental del ramen, y lo que me hizo pedirlo, un naruto!!!
Y aquí tenemos el fast food japonés. El equivalente al kebap. Consiste en un bol de arroz blanco con virutas de grasienta carne por encima. Y encima de todo un huevo crudo. Se remueve todo bien y pa dentro. Un aporte de calorías fundamental para viajeros incansables como nosotros.
Todo lo que aparece en esta foto es falso. Es comida de plástico. Una de las cosas buenas en Japón es que muchos restaurantes tienen en el escaparate réplicas hiperrealistas de los platos que sirven. Con esto se salva parcialmente el problema idiomático. Simplemente señalas con el dedo para decir "quiero esto".
Comida callejera. En las zonas turísticas abundan los sitios de comida callejera, aunque cuidado, los japoneses no comen mientras andan por la calle. Si se compran algo de comer, o un helado por ejemplo, se lo comen parados y luego siguen andando. Lo mismo se aplica a beber y fumar. Y ahora al tema, ¿qué estoy comiendo? Ni idea, no tengo ni idea, ni siquiera después de habérmelo comido. Eso fue una constante en Japón. Nunca antes había comido tantas cosas que no tenía ni la más remota idea de qué eran. En cuanto a la foto, no es carne a pesar de que lo parece, si tuviese que describirlo, era como una masilla de pasas de higos rebozada con algo indescriptible. No lo recomiendo.
Un ejemplo de lo que he dicho antes. Esto lo pusieron en la boda como aperitivo o primer plato o lo que sea. De izquierda a derecha: una especie de rollito de arroz con cosas indescriptibles por dentro, un... esto... era blando y no sabía a nada (ignoro si algún animal tuvo que morir para que pudiese comer eso), una especie de almeja gorda, un cuadrado de algo gelatinoso con gránulos de no sé qué por encima y finalmente, lo que quiero pensar que era un nugget de pollo.
Pero no penséis que la comida japonesa es todo probar cosas raras. También abundan cosas normales y corrientes. El día que Juanma nos llevó al sitio secreto de Shibuya, nos inflamos a comer cosas bastantes normales: pollo asado, pinchos morunos, pescado a la plancha y fritos y rebozados. Todo regado de incontables cervezas. Salimos de allí rodando y por poco dinero.
Pero volvamos otra vez a lo extraño. Aquí os pongo una foto casual de un mostrador en una tienda aleatoria. ¿Cómo sería ir a comprar en un supermercado japonés? Supongo que el sistema de prueba y error es algo fundamental para los extranjeros.
Esto lo vendían mucho en Kyoto, supongo que como recuerdo. Es una especie de pasta dulce tipo mazapán que hace forma de servilletas de colores.
Bien, después de ver cosas sueltas vayamos a lo que viene a ser un menú estándar japonés. Esta bandeja fue lo que nos pusieron para cenar en un hotel de estilo japonés. El buen señor que nos lo trajo nos explicó, todo con gestos y cara sonriente, cómo se tenía que preparar y comer. Veamos, arriba hay dos hornillos, el de la izquierda tiene caldo y verduras, ahí se echa el huevo que hay abajo a la izquierda después de batirlo en el cuenquito de la izquierda. En el hornillo de arriba a la derecha, se fríe uno mismo la carne y las verduras del plato superior. El plato central tiene pescado y varias cosas extrañas, a la derecha hay un cuenquito con setillas, un cuenquito con salsa y un plato son sashimi, pescado crudo cortadito en lonchas fina. Aaaa, y que no se nos olvide el cubito de tofu. Es la caña lo del tofu, no sabe absolutamente a nada y es imposible de coger con los palillos. Estoy convencido que lo ponen únicamente para reírse de los turistas.
Lo de freírte tú mismo la carne y las verduras está bastante extendido en Japón. Claro que hay que ir a un restaurante mínimamente serio para verlo. Nosotros volvimos a tener la experiencia en la boda. Cada cuatro comensales había una plancha (se ve un poco a la derecha de la foto) y ponían un plato con filetitos finos de carne. Cada uno tenía un bol con un huevo crudo. El método es el siguiente, bates el huevo en tu bol, coges con los palillos un filetito de carne, te lo fríes en la plancha y luego lo pasas rápidamente por el huevo batido y para adentro. Una delicia.
Este plato no es japonés sino chino. Lo he incluido porque tiene varias cosas interesantes. Fue el único plato que comí sin palillos, fue el único plato picante que probé y fue el que me hizo declarar al tofu mi enemigo vitalicio. Sí, todos esos cuadraditos que se ven en la foto son de insípido tofu resbaladizo.
Y para terminar la tarta de bodas. Allí se ve que no hay tradición de tarta multiplanta ni nada similar.










