09 junio 2010

Pito, pito, gorgo... TELETRANSPORTACIÓN

Hola desprevenido lector.

Hoy toca rallada mental y pregunta moralmente inquietante. Digo esto porque si no tienes tiempo y ganas, mejor déjalo para otro día.

En mi tiempo libre he estado leyendo la serie de artículos Cuántica sin fórmulas de El Tamiz. Altamente recomendable (si te aburres mucho). El último artículo trata el tema de la teletransportación cuántica y, aunque no tenga nada que ver con ésta, menciona cómo debería funcionar un sistema de teletransportación más o menos como los que vemos en las películas. Leyendo los comentarios he visto que a la gente se le plantea un problema serio con este hipotético sistema de teletransportación, y eso precisamente es lo que os quiero plantear. Allá vamos.


Imaginemos un sistema de teletransportación que escanease en un instante la información de todos los átomos, partículas, moléculas (o lo que sea que te guste más) que componen tu cuerpo y las desintegrase. Esa información se transmite a otro lugar donde otro sistema reconstruiría con nuevos átomos tu cuerpo exactamente como estaba antes. Si esto fuera posible (y vamos a suponer que sí) el sujeto teletransportado no tendría consciencia del proceso en sí, lo último que recordaría sería cuando le iban a escanear.

Con esto tenemos, por ejemplo, un sujeto A que entra en la Cabina 1 y sale al instante de la Cabina 2 situada en otro lugar. Hasta aquí todo bien, un sistema maravilloso de teletransporte que, si sabemos que no falla nunca (ahora vamos a suponer que no falla nunca), cualquier persona estaría dispuesta a usar ilimitadamente.

¿Usarías este sistema? Yo sí.

Y ahora viene lo interesante. Supongamos un segundo sistema muy parecido al anterior pero este sistema para escanearte no te desintegra, simplemente te escanea de golpe y te reproduce en otro lugar. Ahora hay dos tús. Los dos tenéis el mismo recuerdo de entrar en la Cabina 1, seríais conscientemente equivalentes. A partir de aquí cada uno seguiría procesos distintos, pero básicamente sois la misma persona, eres dos. Para solventar este pequeño inconveniente, los malandrines que diseñan el sistema deciden que tras ser escaneado en la Cabina 1 y replicado en la Cabina 2, se abre una trampilla en el suelo de la Cabina 1 y un tú caes a un profundo pozo donde morirás en lenta agonía de hambre o por las heridas de la caída. Sí, lo he hecho dramático aposta. Tras eso tenemos un tú feliz y contento que sales de la Cabina 2 siendo tu último recuerdo ser escaneado y otro tú llorando en el fondo de un pozo.

¿Usarías este segundo sistema? ¿Usarías el primero, pero el segundo no? ¿Qué diferencia hay entre ambos sistemas? ¿Y si nadie supiese lo del pozo?

Yo me sigo preguntando, ¿por qué usaría el primer sistema tranquilamente pero me da cosica meterme en la Cabina 1 del segundo sistema?
Por mucho que piense que si entro en la Cabina 1, yo soy los dos que salen, siempre me da la sensación de que realmente el que sale por la Cabina 2 es otro y el que se cae en el pozo soy realmente yo. Pero no es así. No soy ninguno de los dos. No soy a veces uno y a veces otro. Yo soy siempre los dos. Me he dado cuenta de que no tengo capacidad de imaginarme una consciencia dual.


Ale, responded a las preguntas con vuestros pensamientos más profundos.
Agradecería que evitaseis comentarios criticando la imposibilidad técnica del sistema o mi estado de salud mental.

Un saludo y sed felices!

07 junio 2010

Comer en Japón, toda una aventura

Muy buenas

Como lo prometido es deuda, y aunque hayan pasado más de seis meses, por fin escribo el post de la comida en Japón acompañado por numerosas fotos de dudosa calidad.
Aviso al navegante: Este post no pretende ser ninguna guía de comida japonesa, ni siquiera un resumen de su gastronomía ni nada parecido. Es simplemente una recopilación de los platos que nosotros tuvimos la oportunidad de probar acompañados por comentarios míos sin ninguna base científica. Avisado quedas.

Bien, dicho esto y antes de meternos en harina, un par de comentarios generales. La cocina japonesa puede ser muchas cosas y gustar más o menos, pero algo indiscutible es que es sana, equilibrada y variada. Si alguien viene de Japón, como hizo Carlos Costa, diciendo que la cocina japonesa es una mierda porque sólo hay arroz y fideos, pegadle un puñetazo bien fuerte de mi parte.

Lo primero que hicimos una vez llegamos y nos instalamos en Kyoto fue ir a buscar el restaurante más japonés que pudiésemos encontrar (léase restaurante sin menú en inglés) y pedir cosas al azar. Siguiendo este sistema acabamos comiendo una especie de ensalada de algas de la que desgraciadamente no tengo fotos. Consistía básicamente en 6 o 7 montoncitos de hierbas/algas/cosas raras que comimos con interés pero sin saber qué era nada. Una experiencia interesante pero no recomendada a paladares sensibles.

Sushi. Todo el mundo sabe lo que es y está cansado de comerlo. Me decepcionó por dos cosas, la primera es que era prácticamente igual que el que se come en cualquier asiático en España y porque no era común en toda la comida japonesa. Lo comimos dos veces y las dos fue porque fuimos a restaurantes de sushi. Es cierto que tenían más variedad y que le echaban más wasabi de lo que uno está acostumbrado, pero nada más. Nota informativa, que sepáis que en España nadie se come el sushi como toca, aquí una imagen con las reglas nunca escritas.


Esta es para mi la imagen de la comida japonesa. Japoneses arrodillados en el suelo comiendo tallarines con palillos de un bol. Nótese el joven rebelde en la parte superior derecha que está sentado en lugar de arrodillado. Esta juventud!!!

Aquí los miembros de la expedición practicando lo aprendido en la imagen anterior. Efectivamente, no estamos arrodillados y es que para los occidentales resulta imposible comer de rodillas. Como veis en esta foto estoy intentando dominar el arte de comer tallarines con palillos, todo un desafío.


Ramen. Otro clásico que no podía dejar escapar. El ramen viene a ser una sopa de fideo chinos a la que se añade pollo, verduras y otras cosas irreconocibles. Lo que flota en mi sopa no es carne, es una especie de bizcocho dulce empapado en sopa. También flotan unas hojas de vaya usted a saber qué y lo más fundamental del ramen, y lo que me hizo pedirlo, un naruto!!!

Y aquí tenemos el fast food japonés. El equivalente al kebap. Consiste en un bol de arroz blanco con virutas de grasienta carne por encima. Y encima de todo un huevo crudo. Se remueve todo bien y pa dentro. Un aporte de calorías fundamental para viajeros incansables como nosotros.


Todo lo que aparece en esta foto es falso. Es comida de plástico. Una de las cosas buenas en Japón es que muchos restaurantes tienen en el escaparate réplicas hiperrealistas de los platos que sirven. Con esto se salva parcialmente el problema idiomático. Simplemente señalas con el dedo para decir "quiero esto".


Comida callejera. En las zonas turísticas abundan los sitios de comida callejera, aunque cuidado, los japoneses no comen mientras andan por la calle. Si se compran algo de comer, o un helado por ejemplo, se lo comen parados y luego siguen andando. Lo mismo se aplica a beber y fumar. Y ahora al tema, ¿qué estoy comiendo? Ni idea, no tengo ni idea, ni siquiera después de habérmelo comido. Eso fue una constante en Japón. Nunca antes había comido tantas cosas que no tenía ni la más remota idea de qué eran. En cuanto a la foto, no es carne a pesar de que lo parece, si tuviese que describirlo, era como una masilla de pasas de higos rebozada con algo indescriptible. No lo recomiendo.


Un ejemplo de lo que he dicho antes. Esto lo pusieron en la boda como aperitivo o primer plato o lo que sea. De izquierda a derecha: una especie de rollito de arroz con cosas indescriptibles por dentro, un... esto... era blando y no sabía a nada (ignoro si algún animal tuvo que morir para que pudiese comer eso), una especie de almeja gorda, un cuadrado de algo gelatinoso con gránulos de no sé qué por encima y finalmente, lo que quiero pensar que era un nugget de pollo.

Pero no penséis que la comida japonesa es todo probar cosas raras. También abundan cosas normales y corrientes. El día que Juanma nos llevó al sitio secreto de Shibuya, nos inflamos a comer cosas bastantes normales: pollo asado, pinchos morunos, pescado a la plancha y fritos y rebozados. Todo regado de incontables cervezas. Salimos de allí rodando y por poco dinero.


Pero volvamos otra vez a lo extraño. Aquí os pongo una foto casual de un mostrador en una tienda aleatoria. ¿Cómo sería ir a comprar en un supermercado japonés? Supongo que el sistema de prueba y error es algo fundamental para los extranjeros.


Esto lo vendían mucho en Kyoto, supongo que como recuerdo. Es una especie de pasta dulce tipo mazapán que hace forma de servilletas de colores.

Bien, después de ver cosas sueltas vayamos a lo que viene a ser un menú estándar japonés. Esta bandeja fue lo que nos pusieron para cenar en un hotel de estilo japonés. El buen señor que nos lo trajo nos explicó, todo con gestos y cara sonriente, cómo se tenía que preparar y comer. Veamos, arriba hay dos hornillos, el de la izquierda tiene caldo y verduras, ahí se echa el huevo que hay abajo a la izquierda después de batirlo en el cuenquito de la izquierda. En el hornillo de arriba a la derecha, se fríe uno mismo la carne y las verduras del plato superior. El plato central tiene pescado y varias cosas extrañas, a la derecha hay un cuenquito con setillas, un cuenquito con salsa y un plato son sashimi, pescado crudo cortadito en lonchas fina. Aaaa, y que no se nos olvide el cubito de tofu. Es la caña lo del tofu, no sabe absolutamente a nada y es imposible de coger con los palillos. Estoy convencido que lo ponen únicamente para reírse de los turistas.


Lo de freírte tú mismo la carne y las verduras está bastante extendido en Japón. Claro que hay que ir a un restaurante mínimamente serio para verlo. Nosotros volvimos a tener la experiencia en la boda. Cada cuatro comensales había una plancha (se ve un poco a la derecha de la foto) y ponían un plato con filetitos finos de carne. Cada uno tenía un bol con un huevo crudo. El método es el siguiente, bates el huevo en tu bol, coges con los palillos un filetito de carne, te lo fríes en la plancha y luego lo pasas rápidamente por el huevo batido y para adentro. Una delicia.

Este plato no es japonés sino chino. Lo he incluido porque tiene varias cosas interesantes. Fue el único plato que comí sin palillos, fue el único plato picante que probé y fue el que me hizo declarar al tofu mi enemigo vitalicio. Sí, todos esos cuadraditos que se ven en la foto son de insípido tofu resbaladizo.

Y para terminar la tarta de bodas. Allí se ve que no hay tradición de tarta multiplanta ni nada similar.

03 junio 2010

Crítica literaria: The selfish gene

Hola queridos lectores


Ayer mismo terminé de leer un libro que llevaba mucho tiempo en mi lista, The Selfish Gene, de Richard Dawkins. Creo que lo he querido leer desde siempre, y no me ha decepcionado en absoluto. Como es obvio, habla de genética y evolución, pero desde el punto de vista que importa en realidad, el de los genes. Es un libro viejuno, aunque ha sido reeditado y ampliado varias veces.

Mis ideas sobre el origen de la vida y la evolución eran una mezcla de lo que nos explicó el Carmelo en el instituto y el primer capítulo de la vida es así. Tenía las ideas bastante claras y asentadas, pero sabía que faltaban cosas por explicar, había demasiadas lagunas, y lagunas importantes. Conocía el concepto de los replicadores, pero no el alcance de esta idea. Es lo único que importa evolutivamente hablando. Todo lo demás (células, plantas, animales, nosotros mismos) no son más que efectos colaterales de la existencia de los replicadores. No somos más que máquinas creadas por los genes inmortales para su fin último, la replicación.

Me ha encantado repensar sobre la selección natural y el sentido de la vida desde esta nueva perspectiva al tiempo que leía el libro. Creo que nos encontramos frente a un libro muy interesante para reforzar estos conceptos, e imprescindible para quien nos sepa nada de esto.

27 mayo 2010

Mi vida a partes te enseña: El efecto MacGurk


Tu cerebro te engaña. El mundo que percibes es sólo un modelo aproximado de la realidad. "¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro."

Te traigo un vídeo demostrativo de cómo tu cerebro te engaña para que oigas lo que él quiere que oigas y no la realidad.
Mira el siguiente vídeo, en él aparece un tío no muy sexy diciendo "da, da, da".


Ahora vuelve a poner el vídeo pero escúchalo con los ojos cerrados. Lo que ahora oyes es "ba, ba, ba".
Repítelo tantas veces como quieras, el efecto no cambia.

Lo que está ocurriendo aquí es que a tu cerebro le están llegando dos estímulos contradictorios al mismo tiempo. Por un lado el sonido "ba, ba, ba" y por otro la imagen de un tío no muy sexy diciendo "ga, ga, ga". Tu cerebro "interpreta" que el sonido real debe ser algo intermedio como "da, da, da" y eso es lo que te hace oir.

A esto se le conoce como Efecto MacGurk y es sólo una de las muchas formas con las que tu cerebro "modifica" la realidad delante de tus narices. Y ni te das cuenta.


Más en futuras entregas de "Conoce tu cerebro"


25 mayo 2010

Dos capturas de un instante

Dos capturas de un mismo instante inmortalizadas el 24 de Noviembre de 2009 exactamente aquí.




20 mayo 2010

Garfield minus Garfield

Hola amigos

Hoy os traigo una pequeña chorradilla para que os riáis un rato.
¿Conocéis al gato Garfield? Seguro que sí, el famoso gato perezoso al que le encanta la lasaña y lleva a su amo John por el camino de la amargura.

¿Y qué pensaríais si os dijera que Garfield no existe, que es sólo el producto de la imaginación de John?

Es es la hipótesis de la gente de Garfield minus Garfield. Una genial página donde se dedican a borrar a Garfield de las tiras de Garfield para que veamos la cruda realidad, tal como es.

17 mayo 2010

Retomando viejas costumbres

Buenas

Me acabo de dar cuenta de que aún tengo por aquí una carpeta con montón de imágenes de Escher y que hace meses que no pongo ninguna.
Como no me apetece escribir mucho, retomo la serie poniéndo unas cuantas.

Nos vemos.






11 mayo 2010

¿Alguien conoce esta ciudad?

(la pregunta es, obviamente, a bote pronto y sin buscar en Google)

Pista: No es Albacete.

04 mayo 2010

Crítica literaria: Introducción a la psicología

Sí, me he leído un libro titulado Introducción a la psicología. ¿Cómo?, ¿que por qué? Pues yo que sé, a ver si crees que puedo explicar cómo funciona la almendra que tengo por cabeza. La verdad es que siempre me he tenido curiosidad por saber cómo funcionan cosas como la memoria, la consciencia, el aprendizaje; que siempre han estado rodeadas de misterio e ignorancia. Hace poco, tras leer una serie de artículos sobre la memoria y ver algunos capítulos de Redes he descubierto que todas estas cosas están dejando de ser tan misteriosas como pensamos. La neurociencia ha avanzado más en los últimos diez años que en toda la historia gracias a los avances en imágenes por resonancia magnética. Se sabe más del funcionamiento del cerebro de lo que la mayoría de la gente cree.

Pero la vedad es que este libro lo tenía en mi lista mucho antes de saber todo esto. Como muchos otros libros extraños que leo, este lo saqué de un artículo en internet de un señor que listaba los diez mejores libros de divulgación científica que había leído. Me llamó la atención ya que siempre quise saber algo sobre la psicología, porque decidme sinceramente ¿alguien sabe realmente qué es la psicología? o mejor todavía, ¿para qué sirve?

El libro en cuestión es Introducción a la psicología de George A. Miller y realmente como introducción histórica a la psicología cumple su propósito. Con un lenguaje claro y directo explica los diversos campos de la psicología y la historia de los principales psicólogos. Cómo la psicología pasó de ser filosofía a ser ciencia. Está muy bien, lo único malo que le veo es que es bastante viejuno (creo recordar que de 1970) y por tanto la parte más interesante para mí, que es la relacionada con la neurociencia y la neurociencia cognitiva es totalmente inexistente en este libro.

Pero bueno, no se le puede pedir peras al olmo. Ahora mismo se me han pasado las ganas de seguir leyendo sobre esto, pero cuando vuelvan que sé que volverán, ya me buscaré bibliografía más actualizada, pero siempre está bien empezar por el principio, y este libro es muy buen punto de partida.

¿Pero qué haces aún leyendo esto? Apuesto que ni un tercio de los que han empezado a leer este post lo han acabado. Por cierto, el libro no lo encontré en formato electrónico ni en ninguna librería, así que al final acabé comprando uno de segunda mano en una librería de ocasión de Valencia. No obstante, luego lo encontré por casualidad en el Corte Inglés a pesar de que lo estuve buscando mil veces allí. Lo encontré en la sección de Clásicos, ya les vale!

02 mayo 2010

Solo hay una palabra para describir esto: LOL

Este vídeo está circulando mucho últimamente y la verdad es que no tiene desperdicio.
Para quien no tenga el inglés muy fresco, os traduzco libremente el principio (el resto del vídeo no lo necesita)

- Hola qué tal, somos unos frikis cantautores. En toda nuestra carrera musical nunca hemos tenido ninguna canción de éxito.
- Será porque nunca hemos hecho una canción con los 4 acordes. Todas las canciones pop famosas de los últimos años se basan en los mismos 4 acordes.
- ¿Cómo? Dices que tocando sólo 4 acordes puedes cantar todas esas canciones.
- Sí...





Dicho sea de paso que esto ya me lo dijo el gran Alicates. Es decir, que toda la música comercial que escuchamos es lo mismo con poca variación musical. Claro que él es músico y yo en cambio tengo por orejas un par de berberechos, así que todo lo que él diga sobre música va a misa.