Ayer (por decir algo) terminé El fin del mundo y un
despiadado país de las maravillas de Haruki Murakami. Mola. Murakami mola.Este libro con título tan rimbombante es el tercero que leo de Murakami y he de admitir que cada vez me gusta más, así que seguiré leyéndole. El libro también es rimbombante y el argumento retorcido y fantástico. No sé por qué algunos lo tildan de ciberpunk, ni por qué el dibujo de la portada es tan feo, ni porqué hay quien dice que te pierdes leyéndolo, en fin. No os asustéis, puedo decir que el libro es muy bueno, algo fuera de lo normal y que deja buen sabor de boca.
Como acostumbro, no voy a decir nada del argumento. Odio los blogs donde te resumen el argumento como si fuese un trabajo de Lengua y Literatura de 3º de E.S.O. y sobre todo odio aquellos que te cuentan hasta el final. Desde aquí os maldigo spoilers!!!
De todas formas, aunque te contase el argumento un poco por encima te quedarías igual, no entenderías nada de nada. Así que no diré ni pío y el que quiera y tenga curiosidad que lo busque por internet.
Volviendo a la obra de Murakami, es altamente recomendable. Me encanta esa forma de mezclar observaciones triviales sobre la vida con pensamientos vitales profundos en la misma frase. Me gusta cuando explica cómo los protagonistas preparan la comida y cuando alguna situación le recuerda a alguna película (siempre viejunas, en blanco y negro y normalmente de John Ford). No me gusta cuando no para de hablar de canciones y grupos de música totalmente desconocidos (para mí, claro) o cuando no para de hacer referencias a J. D. Salinger y compañia. También he de admitir que no me terminan de gustar los personajes, me parecen todos un calco unos de otros (y supongo que ellos a su vez son un calco del propio Murakami). Por ejemplo, en este libro el protagonista se liga a una chica. Sus personalidades son prácticamente iguales. Vamos, que no me lo creo.
Pero bueno, creo que gracias a los detalles que no me gustan, se realza más lo que sí.
Vale, vale, no me enrollo más. El libro está en mi casa, el que quiera leerlo que lo pida o que se lo baje de internet. O, si es más intrépido que Juan sin miedo, que lo intente comprar en Libranda, gran maravilla de las maravillas.
Ale, eso es todo. Disfrutad del veranito los que podáis y daros un chapuzón a la salud de los que no pueden. Nos vemos en los bares.



























