15 julio 2014

Costa Oeste: San Francisco

Hola amigos.

Voy a comenzar a contar cosas de nuestro viaje a la Costa Oeste por los días que pasamos en la ciudad de San Francisco. No fue lo primero del viaje, pero debido al inminente viaje de mi hermana a esta ciudad me ha parecido oportuno empezar por aquí.

San Francisco fue de lo que más nos gustó del viaje. Una ciudad con mucho encanto, con muchos barrios cada uno con su estilo particular y llena de escenarios de mil y una películas y series que todos hemos visto. Nos sorprendió el frío que hacía, se ve que allí siempre hay una temperatura muy fresca incluso en agosto. Por nuestra mala previsión tuvimos que comprarnos unas sudaderas de esas súper turísticas que pone "San Francisco".

Empiezo poniendo unos mapas para que nos orientemos. Los puntos rojos se corresponden más o menos con los lugares donde hicimos las fotos de esta entrada. Pensé en ponerles números, pero creo que es más divertido tratar de adivinar dónde es cada una. En cuanto al mapa, a la izquierda está el Pacífico y a la derecha Oakland y la bahía de San Francisco. Al lado de Treasure Island se ve una manchita verde, esa es la isla de Alcatraz.
 

No hay que dejarse engañar por la rectitud de sus calles. La ciudad es enorme y está llena de colinas que le dan su encanto, pero que ponen las cosas difíciles a los turistas a los que les gusta patear como nosotros. La zona más céntrica es más o menos donde está escrito "San Francisco", un poco más arriba a la derecha. La calle más principal, por decir algo, es la diagonal Market Street, que conecta las colinas de Twin Peaks con el puerto.


Nuestro hotel estaba en Chinatown que viene a estar en el centro de la ciudad. Es un buen sitio para hospedarse ya que está bien de precio y andando se puede ir a casi todos los barrios. De todas formas el autobús y el tranvía son esenciales para poder visitar la ciudad en condiciones.
 



El puente Golden Gate es sin duda el símbolo más famoso de San Francisco. Para verlo bien y tomar las fotos buenas hay que ir al otro lado, supongo que se puede ir en autobús y hay muchos sitios donde alquilan bicis. Nosotros aprovechamos para verlo nada más llegar a la ciudad antes de devolver el coche de alquiler.




Una de las muchas cosas que se pueden hacer en San Francisco es visitar la antigua prisión de Alcatraz. A mí la verdad es que me parecía una chorrada y pensaba que iba a ser aburrido, pero tras leer muchos blogs y consejos de amigos decidimos ir a verla y reconozco que tenían razón. Fue una de las cosas que más nos gustaron. Eso sí, hay que tener reserva previa y unas horas libres. Nosotros optamos por el último turno de visita, por lo que pudimos disfrutar a la vuelta de la vista nocturna de San Francisco, con luna llena y cielo despejado, todo un lujo para la vista. Muy recomendable.

Bienvenidos a La Roca

El tour por la prisión es libre, te dan una audioguía en español y tu vas por la cárcel a tu bola, aunque la narración te va guiando más o menos para que veas todo. Te cuentan toda la historia de Alcatraz, las revueltas, los presos famosos, los intentos de fugas, etc. Además contábamos con una guía humana que nos contó cómo afectaban las mareas a las corrientes que rodean Alcatraz y nos avisó del momento exacto en el que iba a salir la luna por detrás del Puente de la Bahía para que todos saliésemos corriendo a verlo y a hacer miles de fotos, ninguna de las cuales salió bien.


 Celda del barracón D, para los que no siguen las reglas.


Y ahora un variadillo de fotos:


 En la calle Columbus con la Pirámide Transamérica al fondo, edificio emblemático de San Francisco.

 Delante y dentro del Ayuntamiento. Ese día me dijeron dos veces que les gustaba mi camiseta. En San Francisco saben apreciar el buen estilo.




 Si vas a la Costa Oeste, no te vayas sin probar el Clam Chowder. El mejor sitio en San Francisco es sin duda Fisherman's Wharf por el gran ambiente que hay.

 
 
 


Terminando con las vistas más turísticas, vamos ahora con un remix de chorradas:


Coche con bigote rosa. ¿Por qué no? San Francisco es la ciudad más gay-friendly del mundo y se nota, en todas partes se ven banderas y símbolos del orgullo gay. Bueno, quizás en Chinatown no tanto. Hablando de Chinatown, una de las cosas que más me gustó del barrio es la mezcla entre turimo y anti-turismo que tiene, por no hablar de los mercadillos petadísimos de chinos manoseando la comida.

Turismo en Chinatown.

Anti-turismo en Chinatown.


Si tuviésemos que definir el ambiente de San Francisco con una palabra, ésta sería sin duda "variopinto", pues es tal la cantidad de estilos, razas, culturas y tendencias que es difícil situarse. Dando una vuelta a la manzana puedes probar comida de todas las partes del mundo, así que otra cosa que se lleva mucho allí es la comida-fusión, como el sushirrito, me quedé con ganas de probarlo.


Camiones-restaurantes de comida rápida a la puerta del Ayuntamiento. Hamburguesas, clam chowder, burritos, tailandés, etc. ¡Qué no falte de nada!

 Vi en muchos sitios que vendían el gorro de unicornio-punky-gay, pero no pensé que nadie fuese a comprarle uno a su hijo.

 Clam chowder en pan... mmm...

 Típicas casas de Heights, el barrio de los hippies, muy cercano a Castro, el barrio gay. Abajo, una muestra de lo que se vende en las tiendas de Castro.


 ¡Otro coche con bigote rosa! La verdad es que había muchos.

 No pudimos evitar hacer la típica foto de las casas inclinadas. Otro must de tu visita a San Francisco.

Ya cuando nos íbamos de San Francisco pasamos con el coche por delante del edificio de mozilla. Lástima, de haber sabido que estaba ahí al lado hubiese llevado el currículum.



Eso ha sido todo por hoy. Otro día que tenga inspiración comentaré otra parte del viaje: El Gran Cañón, Las Vegas, los parques nacionales, Los Ángeles... ya veremos.

Saludos.


27 junio 2014

De vuelta del roadtrip americano

Hola amigos y familiares. 
Ya estamos de vuelta de nuestro viaje milkilométrico por la Costa Oeste americana incluyendo también desiertos, parques nacionales, Las Vegas, la Ruta 66, etc.
Ha sido un viaje muy intenso porque no hemos parado casi ni un momento de ir de un sitio para otro y Estados Unidos es un país inmenso y variopinto. El viaje nos ha encantado y no hemos tenido graves contratiempos, así que pudimos cumplir nuestra planificación al 100%.
Os dejo con unas fotos de introducción mientras revisamos las miles de fotos que hemos hecho y voy pensando cómo relatar el viaje para reavivar el blog. A ver si sois capaces de adivinar dónde es cada una.
Ánimo que es muy fácil.














23 abril 2014

California: 2265 mi = 3640 km

Pasados estos días de Semana Santa, intentaré sacar algo de tiempo para el blog. Las últimas semanas hemos tenido superávit de tareas pendientes. No me refiero en el trabajo, que sigue siendo un vasto sumidero de tiempo perdido para mi, sino en casa. Ultimando detalles que se dice.

Uno de estos detallitos ha sido la orgnización de un viaje de más de quince días a la Costa Oeste de Estados Unidos. Ya sabéis: California, San Francisco, Los Ángeles, Las Vegas, Gran Cañón.

Teníamos otras opciones como Argentina, México, Rusia, etc. Pero al final nos decidimos a volver a territorio yanqui. No sabría decir ahora mismo el motivo por el que nos decantamos por este, supongo que en parte ganó la facilidad con la que se nos antojaba la organización de este viaje frente a otros, junto con un par de parejas de amigos que han ido recientemente. Guardamos los otros destinos en la recámara para futuros viajes, no muy lejanos espero.
Lo que comenzó con una idea de viaje de relax, se fue convirtiendo poco a poco en lo que acostumbra a ser uno de nuestros viajes destroyer. Mucho patear y esta vez, mucho, mucho coche.

No me quiero enrollar con los detalles del viaje. Prefiero dejar un mapa de nuestra ruta para que os hagáis una idea y si queréis, aquellos que hayáis tenido la suerte de visitar esa zona, comentar cualquier consejo o advertencia que tengáis a bien.


Es un camino largo. Todo lo haremos en coche. En total son unos 3640 kilómetros. Nada que nos asuste. Recordad que vivimos en Sevilla y estamos acostumbrados a viajes de 5 horas en coche a Albacete. Además tenemos una parada en San Francisco de varios días para estirar las piernas, otra en las Vegas y mucha visita a parques naturales.


Como sé que para muchos de vosotros 3640 kilómetros puede resultar difícil de concebir, os pongo un mapa con la referencia de nuestro querido pero corrupto país al lado de la ruta para que os hagáis una mejor idea. Viéndolo así uno se da cuenta de lo enorme que es Estado Unidos en comparación.

 

El viaje lo tenemos ya casi totalmente organizado. Una vez que volvamos tendremos todo el verano por delante sin planes a la vista. Avisados estáis todos por si queréis venir a visitarnos a Sevilla en esa época tan buena, o mejor aún, por si queréis invitarnos a vuestra casa de visita. Nosotros encantados.

Eso es todo por hoy.
Saludos.

20 marzo 2014

Crítica literaria: Coin Locker Babies

Hola amigos lectores.

Cuando fuimos a Japón el pasado noviembre Álvaro me regaló un libro titulado Coin Locker Babies de Ryu Murakami. Ryu Murakami no es el hermano de Haruki Murakami como yo pensaba. Son contemporáneos, pero nada más.

Ya el título del libro es inquietante. Coin Locker Babies hace referencia a los bebés abandonados en consignas de estación durante los 80. El libro comienza con dos de estos niños encontrados en consignas, llevados a un orfanato y posteriormente adoptados por una familia. Hasta ahí bastante normal, me pareció un libro aburrido preguntándome porqué Álvaro me habría dado esto para leer.

Claro, que luego los niños se hacen adolescentes y el libro empieza a tornar en una bizarra sucesión de escenas a cada cual más dantesca es una espiral autodestructiva muy bien hilada.

Tal y como lo describen en la contraportada, “Deliciosamente grotesco”. Si este es el estilo habitual del autor entiendo porqué se hizo famoso en Japón.

Un libro muy interesante. Quien se anime a leerlo se lo puedo dejar que lo tengo en papel y en inglés. En 2010 lo tradujeron al español, por si queréis buscarlo se titula Los chicos de las taquillas.

Gracias Álvaro de nuevo por descubrirme autores interesantes, me apuntaré Azul casi transparente o Sopa de miso para leerlo próximamente.

Saludos.
 

18 marzo 2014

Enhorabuena amigos doctores

La semana pasada fui una vez más a la ciudad de Granada para asistir a la lectura de tesis doctoral de mi primo, que dicho sea de paso, lo bordó. Hace unas semanas mi compañero de carrera Álvaro leyó también su tesis.

Estos dos acontecimientos me han hecho recordar los momentos cuando yo comencé y posteriormente dejé el doctorado. Recordemos que este blog nació en aquella época. Me ha dado por pensar en qué hubieran cambiado las cosas de haber conseguido el doctorado, si es que hubieran cambiado en algo. Probablemente en nada. O quizás sí, cómo voy a saberlo.
Seguramente hubiese tenido oportunidades de irme al extranjero a trabajar o investigar en temas relacionados con mi trabajo, pero dos cosas jugaban en contra de esta idea, la primera que yo por aquel entonces quería quedarme en Valencia y la segunda, que no había un tema claro en mi trabajo.
También es lógico pensar que hubiese existido la oportunidad de meterme en la Universidad de Valencia, interesante opción para permanecer en Valencia. Pero seamos realistas, no me gusta dar clases, las oportunidades no eran tantas y las becas, escuetas y escasas. De haberme quedado probablemente ahora estaría en la calle. Pero quién sabe.

Por otro lado, tener el doctorado hubiese cambiado poco mi itinerario por diversas empresas, ya que el título de doctor hubiese servido para poco más que decorar el currículum allí donde trabajé y trabajo. Quizás con el doctorado en la mano hubiese buscado otras opciones, hubiese tenido otras oportunidades. Quizás.


Con esto quiero concretar en que nunca me arrepentí de dejarlo. No le veía salida, ni ventajas. Aunque pensándolo bien, no se estaba tan mal como investigador, desde luego no me importaría volver a la investigación y al doctorado, eso sí, con buenas condiciones y estudiando un tema que me interesara. Quizás en otro mundo, en otra vida.

Y para terminar, no me quiero despedir sin darle una vez más la enhorabuena a mi primo y también a Álvaro por conseguir completar su doctorado. Y de paso quiero animar a todos lo que están con la dura tarea de llevarlo a cabo, sobre todo a los que lo hacen en España.

¡Saludos!