02 octubre 2008

Cosas por hacer

Hola amigos y enemigos.

Ayer tuve una revelación. Cutre, pero revelación al fin y al cabo.

Últimamente me ha pasado que día a día andaba más agobiado con la sensación de que no tengo tiempo libre para hacer muchas cosas que quiero y se me van acumulando.
A todos nos ha pasado que nos falta tiempo para hacer todo lo que queremos. Es normal, si yo tuviese todo el día libre (que espero tenerlo en cuanto me toquen los euromillones) haría un montón de cosas que quiero hacer, pero poco a poco esas cosas consumirían mi tiempo y aparecerían cosas nuevas para las que no tendría tiempo.

Sin embargo, de todas las cosas que quiero hacer (viajar, leerme ese libro, ver esta peli, repasar aquel idioma que empecé a estudiar, aprender un poco de esto, etc.) hay algunas que las considero poco probables, más como un deseo, como aprender más francés, mientras que otras las quiero hacer ya, como leerme este libro o pasarme este juego y cosas así.

Pues las últimas semanas casi todas las cosas las quería hacer ya, y conforme pasaban los días me preocupaba el hecho de que no sólo no hacía esas cosas, sino que quería hacer más y más cosas. Empezaba a tener la sensación de que necesitaría varias vidas paralelas para hacerlo todo, incluso teniendo la cámara de la mente y el tiempo de Dragon Ball.


Mientras le daba vueltas al problema de cómo conseguir más tiempo para hacer todo lo que quería, una respuesta me llegó sola: "dejando de hacer cosas tendré más tiempo para hacer otras". Esto, aunque parezca una chorrada es la cruda realidad. Entonces pensé qué cosas podría dejar de hacer, porque hay cosas que quiero hacer y otras que tengo que hacer para llevar una vida normal.
"Está claro", pensé, "para tener tiempo de hacer las cosas que quiero hacer, tengo que dejar de hacer las cosas que quiero hacer, porque las que tengo que hacer, las tengo que hacer". Otra deducción que parece una tontuna pero es una realidad crudísima: para no agobiarme por no tener tiempo simplemente tengo que dejar de querer hacer cosas, así tendré mucho tiempo libre sin agobios.

- Peroooo, si no haces nada, ¿no estás fallando al objetivo de hacer cosas?
- Sí, cierto, pero el problema principal no era que no tuviese tiempo para hacer cosas. El problema era que eso me agobiaba y no me dejaba hacer algo de forma constante y disfrutar cuando hacía algo.

- Peroooo, si no quieres hacer nada y empiezas a hacer algo ¿no volverás a agobiarte antes o después?
- Sí, creo que sí, pero por lo menos ya sé una forma de volver al estado sin agobio.


Y para terminar, lo más difícil.

- ¿Cómo haces para dejar de querer hacer cosas?
- mmm..., no sé, con auto control supongo. Pensando que lo que quiero hacer ahora, con suerte lo haga dentro de unos meses si es que aun me apetece.




Así que ya sabéis amiguitos, he dejado de lado todos mis impulsos de gastar el tiempo libre, los he dejado aparcados (hasta que me toquen los euromillones) y los iré haciendo con cuenta-gotas.

3 comentarios:

makike dijo...

macho que profundo te pones cuando te aburres, pero reflexiones mejores hemos tenido en el "gordo scuare garden" jajaja

Alvaro dijo...

Una decision extrema! jeje... yo en el pasado he recortado horas de suenyo para hacer cosas, o para idiomas simplemente apuntate a clases: ahi no hay mas narices que ir y aprender!

scrufy dijo...

Alguna novedad sobre mi pequeñín?

Aún espero tus sabios consejos portatileros, un poco más extensos que "Linux"