Hace tiempo, siguiendo un enlace que ponía Steven Pinker en su twitter, acabé en una página llamada CyberTracker (no tiene nada que ver con la piratería en internet) donde había un libro gratuito llamado The origin of science de un tal Louis Liebenberg
Como el argumento me llamó la atención, y en ese momento buscaba un libro para leer en el ordenador, pues empecé con él. No estoy muy seguro de si es el libro tal cual o qué es, porque un libro con ese título lo escribió el autor hace varios años y a lo largo de lo que he leído hace referencias a él. No sé si será una nueva edición. La verdad es que tampoco lo he investigado mucho.
En el libro el autor plantea la hipótesis de que el origen de la ciencia, o mejor dicho, de las capacidades científicas del ser humano, bien podrían haber evolucionado gracias a, o junto con, el arte del rastreo de animales. Esto viene a explicar la paradoja de Alfred Wallace que viene a decir que las capacidades intelectuales para la ciencia, la física, las matemáticas, no se explican con la evolución ya que no son necesarias para la supervivencia del cazador recolector. Vamos, que somos más listos de lo que toca. Aunque hay que tener en cuenta que eso lo dijo después de hacerse espiritualista, así que...
Bueno, que me desvío del tema, el libro es altamente recomendable. Si bien es un poco rollo a veces y bastante repetitivo, explica muy bien las distintas técnicas de caza empleadas por los rastreadores del Kalahari y los procesos mentales que siguen para llegar a ser expertos rastreadores.
A mí me ha gustado especialmente cuando explica el método de caza más primitivo que usan, la caza persistente, que consiste en ponerse a correr detrás de la presa (en el ejemplo un Kudu) cuándo más pica el sol. Al principio la manada de Kudus salen corriendo y los rastreadores siguen el rastro más prometedor y a la carrera buscan dónde se ha escondido el Kudu, que al verlos llegar sale corriendo a toda velocidad a esconderse en otro sitio, mientras los rastreadores van a su ritmico de maratonianos. Al final el Kudu no puede más con su alma y se deja atrapar.
No me digáis que no hay que ser muy tocho para perseguir corriendo a un Kudu en el Kalahari a medio día durante varias horas. Pues es de las técnicas más efectivas para cazar, según el libro. Y es que aunque parezca mentira, los humanos hemos evolucionado para las carreras de fondo, por eso no tenemos pelo en el cuerpo y sudamos como gorrinos, metáfora desafortunada donde las haya, porque los pobres gorrinos no sudan, de ahí que se revuelquen en barro para refrescarse.
También comenta el libro que el poder correr grandes distancias se empleó (y se emplea) para arrebatar presas a grandes depredadores. Tan pronto como se ven buitres en el horizonte, te pegas una carrera de varios kilómetros y tienes comida gratis, después de espantar a los leones, claro está. Que esa es otra, ¡a los leones se les puede espantar! (Si no tienen mucha hambre)
Así que la próxima vez que veáis a un keniata ganar los 10.000 metros lisos y alguien haga la broma de "mira cómo corren, para que no se los coman los leones", ya sabéis que en todo caso es al revés.
Y para los vagos que no se hayan querido leer lo anterior, aquí dejo un vídeo introductorio de un documental donde cuentan todo esto:
Eso es todo por hoy.
Saludos.
Saludos.
2 comentarios:
Ha muerto el blog?
Al contrario, escribo casi todos los días... o mejor dicho, todos los días casi escribo pero luego me pasa algo.
Volverá en breve.
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